Miguel Ángel: una vida épica

Por Luciano Vázquez

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¿Es posible abarcar la totalidad biográfica de un genio en todas sus dimensiones: humana, artística, religiosa, intelectual? La naturaleza de las mentes excepcionales suele ser desbordante en todas esos planos porque, sencillamente, son tan impredecibles como irrepetibles. El historiador del arte  Martin Gayford -“Miguel Ángel. Una vida épica”. Ed. Taurus. 2014- ha tratado de construir la biografía definitiva del astro florentino desde un punto de vista escrupulosamente histórico, en su contexto, con una visión muy cercana del pensamiento de Miguel Ángel acerca de la condición  humana y de sus relaciones familiares y amistosas, y finalmente, trenzando todas las vicisitudes de una vida plena a través del hilo conductor del arte.

La novedad de esta biografía estriba en la calidad de los datosque se nos ofrecen parapoder comprender el por qué, la razón de ser, las dificultades de las obras que fue creando a lo largo de su vida -maestras o no…porque de todo hay en la producción de Miguel Ángel…aunque más de las primeras que de las segundas-.

 

La magnitud de Michelangelo Buonarroti (Caprese,1475-Roma,1564) como persona y como artista exigía un texto a la altura del protagonista, teniendo en cuenta aspectos tales como el volumen ingente de la documentación contemporánea que describe la totalidad o parte de su vida, sus negocios, su anormal longevidad pero, sobre todo, los tumultuosos acontecimientos históricos que le tocó vivir y que han supuesto una dificultad añadida  a la quimérica intención de poner en pie un libro que tratara de forma coherente lo que hizo, vio y vivió.

La intención de Gayford ha sido la de equilibrar el relato de la vida del artista, de tal forma que se diera extensión escrita a un periodo poco conocido o estudiado como es el de su juventud (en la que se gestó lo que posteriormente fue como artista y como persona) y se acomodara a los dos periodos restantes -edad mediana y vejez- , en los que se data la mayor parte de su correspondencia -que ocupa miles de páginas- y la mayor parte de las memorias que a él se le han dedicado en la época contemporánea.

 

Si hay una definición, por exacta pero sobre todo por el valor añadido que da la contemporaneidad, es la que hizo el Gobierno de Florencia en el año 1506, momento en el que el artista contaba 31 años: “ excelente joven, sin igual en su profesión en Italia y quizá en el mundo entero”. Solo pensar que aún le quedaban doce lustros de creación, impulsividad, explosión imaginativa, inteligencia aplicada, superación, ostracismo… genera admiración.

La palabra épica, que tan convenientemente forma parte del título de esta obra, pone en su debido lugar a la descripción que de Miguel Ángel debe hacerse. No ha habido artista en el mundo cuyas obras, aunque inacabadas muchas de ellas, hayan generado tal consenso con respecto  su excepcionalidad y, más aún, irrepetibilidad.

Nada de lo que se diga de él puede acoger cuanto hizo, cuanto pensó y la forma en que lo plasmó. Ponerse en la piel del biógrafo es harto complicado, sobre todo porque lo fácil hubiese sido irse al dato explotado hasta la saciedad, pararse y recrearse en las esculturas que le hicieron mundialmente famoso, elevar a la categoría de realidad lo que, en más de un caso, es solo falsa leyenda…

 

Martin Gayford ha sabido jugar con el lector, reconduciéndolo por el camino del dato preciso, del momento histórico que arropa la producción de la obra del artista, de los detalles personales y familiares que pudieron repercutir -que no dejarse influir, verbo que no conjugaba con el carácter de Miguel Ángel- en la materialización de su obra. Trabajar para 8 papas no es tarea para pusilánimes y justo la extraordinaria fuerza de voluntad de Buonarroti fue lo que le salvó personal, intelectual y artísticamente.

 

Gracias a  Gayford podemos adentrarnos en la vida del artista por caminos poco comunes para una biografía: desde la intimidad de su correspondencia, detallada, exhaustiva y minuciosamente reflejada; las eternas contradicciones que no hicieron sino elevar aún más su capacidad sobrehumana; la reflexión acerca de sus obras no acabadas. En suma, la dificultad de presentar la fragilidad y las contradicciones internas de un genio y no acabar con un mito…sino acrecentarlo.

 

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