Auster y sus lectores

Por José A. Valverde

Recupero en este post una mini reseña o más bien una reflexión sobre la literatura y el público que sigue a Paul Auster que me encargaron para el boletín de novedades de una editorial. Tiene unos años pero creo que no ha perdido vigencia y, tal vez, os interese.

Auster and Umbrella 2Cuando un autor alcanza los niveles de excelencia y reconocimiento en los que está isntalado Paul Auster desde  hace años, se genera un efecto paradójico que afecta a los lectores de su obra: hay lectores que hicieron suyo el mundo narrativo de Paul Auster, con su definida estética y sus temas predominantes, desde el principio de su publicación en España. Otros muchos han ido añadiéndose paulatinamente al gran número de seguidores con que cuenta en la actualidad.

Todos ellos se ven envueltos en una bola de nieve propiciada por la imagen de icono cultural del autor en determinados ámbitos en la que todo individuo que se considere amante de la “literatura del sí”, definición acuñada por el editor italiano Giulio Einaudi, debe entrar a formar parte.

A lo ya referido hay que añadir los premios literarios y reconocimientos como el Príncipe de Asturias de las Letras, los constantes halagos por parte de prestigiosos colegas como Vila-Matas, homenajes como el que le brindó Jorge Herralde, su editor en España, o la catarata de críticas, generalmente favorables, tras cada nueva publicación. Para no dejar huecos, hasta las ventas suelen acompañar sin que se resienta su sólida imagen de autor que está por encima de las modas o de las tendencias del mundo editorial. Ante este panorama, vamos a situar a otro perfil de lectores. Aquellos que van llegando por edad, por influencia de su entorno o la crítica, o por el propio devenir de sus lecturas al momento de asomarse a la obra del “Gran Autor”.

Muchos han de enfrentarse al dilema de por dónde empezar. La solución más frecuente es hacerlo a través de sus más renombradas novelas como Trilogía de Nueva York o El libro de las ilusiones. Otra es a través  de las que han sido adaptadas al cine como Smoke.

Es aquí donde Sunset Park puede jugar su papel. Es una puerta por la que acceder al mundo de Auster sin grandes dificultades pero sin perder un ápice del interés y la calidad que contiene el conjunto de su obra. Esta última entrega no es sólo un acceso para nuevos lectores, es también  la escalera que les permitirá bajar a las profundidades de su obra y, a los más avezados, seguir subiendo, acompañando al autor en la evolución de un imaginario literario que han hecho propio.

 

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