¿Un chip que acabe con el crimen?

Por Adrián García Rosado

Soy poco cinéfilo, no conozco muchas películas, no suelo recordar los nombres de actores y actrices y, para colmo, prefiero repetir el visionado de las películas que forman parte de mi escasa lista de “vistas” antes que aventurarme a descubrir nuevas  producciones. Cuando me decido a ver alguna nueva, no un estreno sino una película que no haya visto antes, me suelo guiar por dos elementos: el reparto y la idea original. La memoria de los muertos me atrajo en ambos sentidos. Robin Williams se coló entre mis favoritos cuando vi El club de los poetas muertos e Insomnio, pero en esta ocasión fue la idea lo que más me llamó la atención: un chip se instala en el interior del ser humano cuando éste nace para grabar imagen y sonido de su vida. Tras la muerte, un montador escoge los mejores momentos y hace un vídeo que ven sus seres queridos en lo que es llamado “Rememorial”.

No seré yo quien haga una crítica cinematográfica, ya que hay colaboradores en Rick’s Magazine mucho más capacitados para ello. Pero me interesa profundizar en la cuestión que el debutante director Omar Naïm plantea; la grabación de cada segundo de una vida.

Desmarquémonos del argumento de la película y supongamos que en un futuro próximo estos chips son de uso obligatorio para todos los habitantes del planeta y que las imágenes pueden ser vistas en cualquier momento. La pregunta que me vino a la cabeza es la siguiente: ¿Supondría esto el fin de las malas acciones? Es un debate tan amplio como utópico, desde luego, pero merece la pena refla memoria de los muertoslexionar acerca de si el hombre cambiaría tras saber que cada paso que da es filmado.

Para empezar, la percepción de “mala acción” es muy difusa. Y esto no lo he descubierto yo. Los vacíos que hay en la ley, mundialmente hablando, son obvios. Pero es el código al que atenerse, y en este supuesto tendría aún más capacidad resolutiva, porque el órgano del Poder Judicial sería absolutamente innecesario al no haber una posible interpretación subjetiva de los hechos, ni tan siquiera la necesidad de recoger pruebas o testimonios de testigos. Una de las consecuencias de este chip sería la desaparición de los Jueces y Tribunales, porque todo se podría demostrar gracias al vídeo grabado.

La implantación de este sistema de control sería un límite muy estricto para la libertad humana. Aunque la vigilancia no sea directa, es decir, a través de cámaras o fuerzas del orden, el control sobre las acciones es total, así que el hombre vería coartado su principal derecho. Viviríamos todos, pues, bajo el control de algo así como el Ojo de la providencia, ese ojo que todo lo ve. Es muy probable que esto provocase ciertos cambios en la actitud de los ciudadanos, quienes actuarían movidos por el miedo a lo que el prójimo opine de sus actos antes que vivir de acuerdo a sus impulsos.

Teniendo en cuenta estas dos colosales novedades que traería consigo la implantación del chip, y sabiendo que no serían las únicas, reflexionemos sobre la autoría de los crímenes globales más recordados del último siglo. ¿Creen que Hitler, Stalin, Bush o cualquier organización terrorista que asesina con un fin político habrían cometido los crímenes que cometieron si sus ataques (o decisiones) fueran grabados? Yo opino que sí, nada habría cambiado en este caso.

Nada habría cambiado porque, en los tres primeros casos, los dirigentes son totalmente conscientes de que sus fines, que son dinero y poder, son alcanzables únicamente mediante la pérdida de vidas. El Holocausto habría sucedido, las muertes por hambre en la Unión Soviética de Stalin también, así como la invasión de Afganistán (y todo lo que ha llegado después). Con el caso de las organizaciones terroristas estamos en el mismo punto. Ellos asesinan por un fin, y justifican sus acciones, sin importarles reivindicar su autoría, por ello nada cambiaría.final cut

Esta idea que Omar Naïm trata en La memoria de los muertos de manera tan superficial, y que aquí ha quedado ligeramente ampliada, es tan interesante como propicia para el debate, por tanto les invito a comentar y compartir su opinión, ya que puede distar de la que en este artículo se ha aportado.

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