Pablo Escobar, el Zar de la cocaína

Por David Navarro Yagüe

Todo el mundo conoce la historia de Robin Hood, sus corredurías por el bosque de Sherwood y su lucha contra el rey Juan. Siglos más tarde, ya no a raíz de las guerras de religión, surgió en Colombia aquel que construía campos de fútbol, iglesias, casas, barrios enteros, repartía comida y dinero, aquel a quien llamaban “el Patrón”, “Don Pablo”. El 1 de diciembre de 1949 nacía el terror y azote de Colombia, Pablo Emilio Escobar Gaviria.

 Un hombre intocable, sanguinario y fundador del Cartel de Medellín. Colombia comenzaba en los años 70 a desarrollar su potencial como país productor de cocaína, el oro blanco para muchos. Es entonces cuando comienza la monopolización de la cocaína en Colombia. Cada gramo de polvo blanco que se producía, movía y vendía era de Pablo Escobar. Es obvio que pronto las autoridades desearían quitárselo de encima. La cocaína se convertía en el primer problema del país y Escobar el enemigo público número uno. Muertes, secuestros, atentados masivos, Pablo Escobar sembró el caos y el terror contra aquellos que se ponían en su contra. Políticos, periodistas, policías, militares, familias, civiles inocentes y narcos enemigos, eran ordenados ejecutar o secuestrar desde la Hacienda Nápoles  donde Escobar dirigía su imperio de la cocaína y sus negocios. Negocios que se estima crearon  una fortuna que rondaba los 15.000 millones de dólares.Escobar 1

Sin embargo Escobar necesitaba influencias y lavar su imagen. Nadie esperaría hoy en día ver a un narcotraficante presentándose a las elecciones, pero a finales de los 70 Pablo Escobar no gozaba de completa fama de narco más que por la policía que perseguía el narcotráfico. Debido a las extorsiones logra llegar al senado y comienza una carrera política. En 1982 llegó a ser invitado a la toma de posesión del presidente Felipe González, pues el empresario Enrique Sarasola, con importantes negocios en Colombia, así lo creyó conveniente. Sin embargo el periódico El Espectador destapó las verdaderas obligaciones del Patrón y se le acabó declarando la guerra abiertamente.

En esta Guerra entró un poderoso enemigo afectado por el tráfico de cocaína, Estados Unidos. Junto con Colombia libró la guerra más sangrienta del país por extraditar a Escobar y sus colaboradores. Finalmente el gobierno colombiano acabó cediendo para detener la oleada de asesinatos y bombas que Pablo Escobar inició para que la ley de extradición se derogase. El propio Pablo creó su propia ley llamada “plata o plomo”, si no te compraba con la plata, el dinero, entonces te daría plomo. Para que la extradición se anulase, Escobar se entregó en 1991 junto a otros importantes miembros del Cartel de Medellín. Sin embargo Escobar no iría a cualquier cárcel. Alegando que su vida correría peligro en una cárcel normal, pidió ser encarcelado en una cárcel casi de su propiedad. La llamaban La Catedral y más que una cárcel parecía un complejo residencial de cinco estrellas con barrotes, alambrada y guardias armados. Gimnasio, jacuzzi, piscina y canchas de deporte era sólo algunas de las acomodadas instalaciones de aquella ¨cárcel”. Desde dentro Escobar seguía moviendo los hilos de su organización, por lo que el crimen, los secuestros y el narcotráfico no cesaron. Llegó a considerarse Dios porque según él, “si digo que un hombre muere, muere el mismo día” .Un año después,  el Patrón escapó junto a sus hombres de la manera más sencilla que podría imaginarse uno. No, no fue por la puerta, les bastó con patear un muro que había situado en la parte posterior y que había sido fabricado con yeso para posibilitar su fuga. Media Colombia le buscaba para condenarlo o ejecutarlo, la otra media le profesaba respeto, admiración y devoción al Patrón. En el Hotel Tequendama se refugiaba su familia, no habían podido huir de Colombia. Pablo Escobar llamaba constantemente para saber de su familia e intentar protegerlos.

Escobar 2

Es 2 de Diciembre de 1993, llega el medio día y alguien llama a la habitación donde se encuentra la familia de Pablo Escobar, Juan Pablo, el hijo mayor, atiende el teléfono, su padre está al otro lado. La llamada que es escuchada e interceptada por la policía empieza a ser rastreada,  Escobar comete una imprudencia y llama desde un sitio fijo. Se alerta al Bloque de Búsqueda que moviliza a los 35 agentes que vigilaban Medellín. El Mayor Hugo Aguilar comanda a sus hombres siguiendo las indicaciones que le dan por radio, cada vez se acercan más a la señal telefónica. Última coordenada, llegan a donde se supone está El Capo. Unos ojos perplejos avistan una cara mundialmente conocida en una ventana, es Don Pablo, hablando por el móvil y asomado por la ventana del primer piso de una casa. Se confirma la presencia allí de Pablo Escobar y se da la orden de asegurar la zona.

Por fin se había encontrado al enemigo número uno de Colombia, no se iba a permitir que escapase esta vez. 45D-94 de la calle 79 del barrio Los Olivos, hombres apostados en la parte trasera y delantera de la casa, esperando refuerzos, esperando dar caza a un solo hombre. Son las 3:15 de la tarde, todo está listo. El Bloque de Búsqueda coloca una carga explosiva en la puerta principal. Al explotar la carga la puerta se abre de golpe y da comienzo la cacería. El mayor Hugo Aguilar entra seguido de sus hombres y cinco disparos les dan la bienvenida, Pablo Escobar se defiende acorralado y sorprendido por la irrupción en la casa. Su escolta “Limón”  rompe un hueco que da al tejado colindante, sale por este y los policías del exterior abren fuego. Un disparo le alcanza y cae del tejado al césped muriendo en el acto. Caído el perro guardián todas las balas restantes son para El Capo. Pablo Escobar se abalanza sobre el tejado armado con dos pistolas, hay un intercambio de disparos pero Escobar está resguardado pegado a un muro. Cuando se separa del muro hacia adelante tres disparos atraviesan la ventana y el tejado, entonces se escucha un golpe y el crujir de las tejas. Una bala le había alcanzado en la pierna, Hugo Aguilar le había dado por la espalda en el corazón y la tercera bala le impactó en la oreja derecha. Un día después de haber cumplido 44 años, Pablo Escobar Gaviria caía abatido en un tejado de Medellín, sólo, acorralado y sin nada.

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Esta fue la versión oficial de su muerte. Como todo personaje de gran magnitud, surgieron varias teorías alrededor de su caza, unas más descabelladas, otras tan posiblemente ciertas como la versión oficial. Tiempo atrás había surgido un grupo paramilitar llamado “Los Pepes” que estaba formado por ex miembros del Cartel de Medellín perseguidos por Escobar, cuyo único fin era el de matarlo. Se cree que fueron ellos quienes localizaron al Capo y entraron primero en la casa, lo abatieron y posteriormente esperaron a la llegada del Bloque de Búsqueda para que de cara a la prensa y las autoridades se llevaran ellos el mérito. Otra teoría dice que el mérito de su muerte se atribuye a un francotirador de la Delta Force que mandó la DEA para evitar que escapara en caso de ser encontrado. Se supone que el francotirador habría estado apostado en una casa justo enfrente de la de Escobar y fue él quien le dio el disparo en la oreja y este entró en el cráneo. La teoría con menos fuerza es la de que Escobar escapó, siendo un doble el que fue abatido en aquel tejado de Medellín.

El propio Escobar confesó que prefería una tumba en Colombia que una celda en Estados Unidos. Su tumba, tuvo que ser custodiada los días posteriores, pues había mucho miedo a que fuera expoliada tanto por sus enemigos como por quienes acudieron a venerar al Patrón. Se había acabado el reinado de terror de El zar de la cocaína, odiado por los ricos, querido por los pobres. 3500 víctimas a sus espaldas y una década de narcotráfico del cártel de Medellín terminaban, pero no el narcotráfico, pues sigue siendo hoy el mayor problema del país.

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