Guadalupe de la Vallina: “Los “trabajos serios” me parecen la muerte”.

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Por Diego Rodríguez y Francisco Lirola

Fotografías por Diego Rodríguez

 Boadilla del Monte es una ciudad inventada del oeste de Madrid. Lo que hace veinte años era campo, monte y descampados ahora son chalets y comercios. Hasta allí nos desplazamos para charlar con Guadalupe de la Vallina, Lupe, fotógrafa y  redactora de Jot Down. Sus fotos consiguen que Juan Luis Cebrián y Paco Marhuenda nos parezcan hasta humanos. Y también madre, que no es un trabajo más fácil. Compagina ambos mundos tan bien como se puede, “no se me da bien” nos confiesa, pero encontramos su casa intacta, señal tranquilizadora. Es algo muy de madres pensar que sus casas están siempre como una leonera, cuando en realidad todos los hogares de este país son igual de desastrosos. Charlamos con ella de sus experiencias en ambos ámbitos, profesional y doméstico.

 -Me gustaría empezar por un aspecto tuyo que tal vez no sea el más conocido. El de cantante.

Lupe-Yo cantaba y componía y me sigue gustando mucho. Estuve en dos grupos, con uno de ellos hicimos un concierto estando yo embarazada como de diez meses. Cuando nació el niño fue más difícil seguir. Después empecé con la fotografía a nivel profesional  y una cosa sustituyó a la otra. El ansia que yo tenía de cantar, componer y sacar algo adelante de música conforme empecé a hacer fotos se fue transformando una cosa en otra. Ahora se me ocurren ideas y echo de menos cantar pero no tengo la urgencia de antes.

-¿Y si algún día te ofrecen volver?

L-Me lo han ofrecido, pero es que no tengo tiempo.  Un amigo me ha mandado maquetas y no me da tiempo ni a escucharlas porque soy muy desorganizada.  El tiempo se me queda siempre corto. Me lo han propuesto y veo que ya no tengo la sed que tenía en su momento, así que entiendo que estoy tranquila desde el punto de vista creativo, pero me encanta. Sé que no tengo un vozarrón, no es algo con lo que pudiera hacer algo serio. Siempre se va a quedar en hobby.

– Dices que cuando te llamaron de Jot Down te agarraste al trabajo “con los dientes” ¿Cómo empezaste?

P1130135L-Estudié Comunicación, no sabía muy bien qué hacer y tenía más inseguridad que nadie. Empecé a hacer cosas de comunicación, poco arriesgadas, vi que me gustaba diseñar, intenté mover diseños míos pero nadie me ofreció trabajar en eso. Entonces descubrí el mundo online. Empecé con Tumblr, me pareció increíble que aparecieran cosas tan creativas constantemente.  Luego cogí el Twitter, allí conocí a los de Jot Down y me llamaron. Después de trabajar en comunicación cinco o seis años me di cuenta de que en una oficina no tenía futuro y que tenía que trabajar en algo creativo, pero no sabía el qué. Así que cuando me llamaron, empecé a hacer fotos y vi que la realidad correspondía, que le gustaba a la gente, que me llamaban y que cobraba. Y ahí dije “esta es la mía”. Y a partir de ahí que empecé a hacer fotos de manera profesional, con exigencia, se ha desarrollado mi personalidad como fotógrafa.  Pero podría haber sido otra cosa.

-Sí, porque revisando tu currículum se ve que no hay nada que no toques. Redactora, crítica de cine, speaker y, como tú dices, tuiteas con acierto ¿Con este historial de versatilidad qué te hizo centrarte en un solo aspecto, la fotografía?

-Que me pagaran. Bueno, y más cosas. Me permití tomarme en serio la fotografía porque los demás también me tomaban en serio, pero también es verdad que tengo más facilidad para la fotografía que por ejemplo para la escritura.  Las veces que he escrito han sido porque me lo han pedido y noto una dificultad mucho mayor. Me cuesta mucho concentrarme en un largo espacio de tiempo u ordenar las ideas. El proceso de escribir me encanta pero es muy tortuoso. [Manuel] Jabois dice, que no recuerdo a quién cita, que lo que le gusta no es escribir si no haber escrito. Yo soy igual y escribiendo sufro y sudo y cuando he terminado me siento fenomenal.  Sin embargo la fotografía es el presente. Sí, tienes que hacer un trabajo de tomarte un poco de distancias y pensar qué estás haciendo y qué vas a hacer, pero es todo con muchísima adrenalina, aunque sea un trabajo tranquilo al final todo lo decides en el segundo, y terminas las fotos, las editas y punto. De hecho cuando he tenido trabajos de largo recorrido para mí son mucho más difíciles por eso.

-Hablando de tus trabajos escritos, hiciste para Jot Down el reportaje República Dominicana: ¿dónde está el dinero?  con el apoyo de Intermon Oxfam  dentro del proyecto “Periodismo Comprometido”.

L-El proyecto ya ha acabado, por el momento.  Se hizo un acuerdo entre Oxfam Intermon y Jot Down para mandar a redactores a distintos sitios y ver la situación de los países donde estaba trabajando la organización pero con una libertad enorme. Yo iba con ellos, quería que me enseñaran las cosas porque yo no sabía cómo moverme, pero en cuanto hubo temas que me interesaron más enseguida preguntaban y me llevaban a donde quisiera. No era un publirreportaje y además Oxfam estaba muy interesada en que no lo fuera. Fui a hablar de justicia fiscal, un tema que desconocía completamente, me temblaban las canillas porque además vas a contar un país a gente que no lo conoce y representando los problemas que hay, quieres hacerlo de una forma digna, atractiva, y yo rezaba para no meter la pata con temas fiscales, pero en la ONG te daban toda la información que necesitases. Tenía miedo de no mostrar lo que tenía que mostrar porque la gente estaba contenta. Y además son todos guapos, alegres. Una señora nos enseñó su casa, y aquello daba miedo, parecía que te iba a caer encima porque la había hecho ella misma y como si la hubiera hecho yo, pero estaba súper contenta porque era su casa y para ella era un avance. Además, como si fuera un anuncio, todo el mundo acababa bailando. Íbamos a ver la casa o el campo de nosequién, de repente sonaba la música y todos bailaban. Son conscientes de sus problemas,  pero estaban contentos.

-¿Repetirías la experiencia?

L-Sí. Lo único que me costó fue que mi hijo era muy pequeño, creo que tenía como nueve meses, y fue la primera vez que me alejé de él más de 24 horas. Estuve a punto de decir que no a última hora, porque me daba mucha pena, pero dije “venga va, así no se empodera ninguna mujer” .

-Llevas tu casa, tus niños, tu trabajo…

L-Se me da fatal [risas]. Yo tengo a una señora que limpia en casa, muy poquito, pero en los momentos de mayor bancarrota lo único a lo que no he podido renunciar es a esto, porque necesitas una ayuda o no llegas. Cuando empecé con Jot Down editaba y escribía por las noches, también para una web que se llama Adiciones para la que escribía todas las semanas y por las mañanas iba a la ONG y cuidaba de mi hijo. Me di cuenta de que el tiempo que dedicaba a limpiar podía dedicarlo a editar fotos . Pero siempre he pensado que lo llevo bastante mal, como puedo.

-Con Jot Down has estado en entrevistas a personajes como Wert o Viggo Mortensen, ¿cuál dirías que es el más fotogénico?

L-Yo definiría la fotogenia, inventándomelo, como la diferencia entre la guapura en persona  y cómo sale en la foto.  El mayor contraste que he visto ahí fue con el Gran Wyoming. Cuando le vi tenía cara de cansado y parecía estar enfadado. No me parecía una persona guapa. Pero en la cámara se transformaba, no era guapísimo pero era muy expresivo, carismático, con una mirada penetrante. Luego hay gente muy guapa, como América Valenzuela, es guapísima y muy fotogénica. Es raro que alguien guapo no sea fotogénico. También Xabi Alonso, Viggo Mortensen… Viggo cambia muchísimo dependiendo del ángulo por el que lo cojas.

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-¿Te has quedado con las ganas de decir algo a algún entrevistado?

L-Tengo que aguantar muchísimo para no hacerlo, y he aprendido a no preguntar o a hacerlo cuando la entrevista ha terminado.  Es muy difícil aguantar porque por lo general las entrevistas a Jot Down son larguísimas. Además los redactores de Jot Down te hacen sentirte parte de la conversación.

-En Jot Down, una revista llena de cocos y gente inteligente, ¿cuál dirías que es el mayor personaje que te puedes encontrar?

L-No sabría responderte. Los que yo conozco son todos inteligentísimos, muy divertidos, poco solemnes. No me los imagino a ninguno con un trabajo serio, excepto a Fernando [Olalquiaga]. Son todos bastante personajes. No hay ninguno que destaque por encima de los demás.

-Todos raros.

L-Sí [risas] y yo me he sentido muy integrada en eso la verdad.

-¿Qué diferencia un trabajo “de verdad”, como tú dices, de un trabajo creativo?

L-Hace tiempo estuve haciendo fotos para Yo Dona en una empresa muy tocha del Ibex 35 y me entró una angustia viendo a la gente en sus oficinas… Y estaban muy contentos y ganando seguramente más dinero que yo, tampoco eran unos pobrecitos. Supongo que un trabajo “de verdad”  es uno en el que falta la parte creativa mientras que los otros te dan más libertad aunque también son más esclavos, correspondiendo a esa imagen de freelance de no tener horarios. Yo creo que es una especie de infancia prolongada. Para mí no hay una diferencia entre mis aficiones y mi trabajo. De un trabajo “serio” a uno “no serio” es que el segundo no te parece un trabajo.

-¿Por qué crees que hay tanta gente que no trabaja en lo que de verdad le gusta?

L-Por miedo. A mí me dada miedo. Tuve que esperar a que me llamasen porque no me atrevía. Y eso que mis padres me enseñaron que es bueno lanzarte a lo que te gusta, pero aun así recuerdo que cuando era pequeña  eso de ser un funcionario era lo mejor que te podía pasar. Yo tengo mucho respeto por los funcionarios, pero que la ilusión sea tener un trabajo fijo del que no te puedan echar, con un buen horario para cuidar a tus niños y tu casa, me parece la muerte de la ambición y de la ilusión. Vivimos en una cultura en la que no nos arriesgamos porque nos puede salir mal y porque económicamente es complicado. Los autónomos están muy desprotegidos, no tienes paro, la baja por maternidad es escasa, que la tasa sea fija, ganes lo que ganes… No te lo ponen fácil. La gente se lanza cuando sabe que no va a ser feliz de otra forma.

-Ya que has tenido tu hijo, ¿puedes volver a comer embutidos?

L-No he parado [risas]. Al día siguiente del parto me trajeron lomo embuchado y jamón. Lo que pasa es que en el paritorio mismo, el matrón me dijo que podría haber tomado embutido todos los meses que hubiera querido.

P1130132-¿Canon o Nikon?

L-Me da igual. He tenido la Nikon y me ha encantado y luego me compre la Canon porque todos me hablaban muy bien de la Mark II cuando era la que lo petaba. Tengo la sensación de que con la Nikon mis fotos eran más suaves, y con la Canon parece que tengan más contraste.

-Hay fotógrafos que consideran que es más importante la técnica, en mi opinión como en cualquier arte creo que es más importante la creatividad, ¿tú qué crees que es lo más importante?

L-Yo creo que una es esencial, y la otra necesaria. Sin creatividad harás fotos muy correctas, cubrirás necesidades, pero muy aburridas. Y con creatividad querrás hacer muchas cosas que necesiten técnica.

-¿Qué buscas cuando retratas a una persona?

L-Cada vez explico esto de una forma. Intento sacar quién es esa persona, y creo que para conseguirlo hay que mirar como si fuera la primera vez. Para eso lo que hago es intentar ir por los rincones de esa persona que no se ven o que esconde. Por ejemplo, en el caso de Wert es una persona muy denostada, que ha tomado decisiones que creo que son malas y seguro que impopulares y muy caricaturizado, así que intenté sacar qué es lo que tiene de admirable porque al fin y al cabo este hombre es ministro, algo habrá. Yo me he quejado de este gobierno como la que más pero me resulta muy difícil creer que esa gente ha llegado a esos cargos de responsabilidad siendo unos inútiles absolutos, incluso Ana Mato tendrá algo que decir..

-¿Y con personajes como futbolistas y actores que están más acostumbrados a las cámaras crees que puedes sacar algo nuevo?

L-Seguro porque las personas somos cambiantes, somos infinitas y nunca puedes terminar una. Los actores están muy acostumbrados a estar delante de una cámara y lo agradeces un montón. A Elena Anaya, por ejemplo, que es guapérrima, si le digo cómo posar seguramente meto la pata porque ya sabe hacerlo. Los futbolistas al contrario suelen estar atemorizados, están acostumbrados pero no deja de molestarles. No están cómodos, no se desenvuelven bien. Me encantan los futbolistas porque les puedes sacar muchísima expresividad que no ha salido nunca porque siempre están en modo palo.

-¿Qué técnicas crees que te definen?

L-Las tendré, pero no lo sé. Sí que me han dicho “esta foto parece tuya”,  han reconocido fotos mías o incluso yo a veces me olvido de mis fotos cuando las veo reconozco cosas y me doy cuenta de que son mías. Hay algo que no sé si se reconocerá  desde fuera que es sacar las cosas a medias, porque cuanto más saques menos dejas a la imaginación. Ese punto de misterio es lo que te hace querer ir más allá.

-¿El blanco y negro es tuyo o de Jot Down?

L-Es de Jot Down pero me gusta. Al principio hubo entrevistas en color, como la de Sostres. Yo mandaba en ambos, y al final acabaron eligiendo las de en blanco y negro y al final se acabaron quedando así para las entrevistas y el papel. Y me gusta mucho. En otros trabajos prefiero hacerlo en color para experimentar, pero el blanco y negro al tener menos variables te da más libertad, hay menos cosas que molesten, así que puedes jugar más.

-¿Nunca se ha quejado un entrevistado?

L-La verdad es que no. Si eso, los señores de una cierta generación me llaman mandona, en plan “esta chica cuánto manda”, ¿pero entonces cómo quieren que saque las fotos? Pero siempre me dejan hacer lo que quiero. Creo que al final es porque se olvidan de que estoy. A Eddie Spaghetti estuve haciéndole fotos como a 2 cm de su bragueta porque en la hebilla del cinturón tenía un escorpión de verdad metido en resina. Molaba mogollón pero había poca luz, costaba sacarlo enfocado, y él estaba como diciendo “¿vas a estar mucho rato ahí?” pero seguía allí súper profesional.

Tengo entendido que te gusta Alberto García-Alix, ¿qué es lo te gusta y cómo dirías que te ha influido?

L-Una influencia directa no lo sé. Me gusta la fuerza de sus retratos y que los enfrenta sin artificio. Él nos contaba que no ponía a posar, solo tenía delante a la persona y cuando veía lo que quería hacía la foto.

P1130163-¿Quién más te influye?

L-Me gusta mucho, aunque sea muy comercial, Annie Leibovitz. La busco cuando tengo que hacer fotos de grupos porque consiguen transmitir una tensión que no sabes de dónde sale. En ella intento buscar elementos que doy por hecho pero que no sé hacerlos, intento saber qué ha hecho y jugar un poco con eso. También miro a Anton Corbijn, o a fotógrafos antiguos como August Sander. Tengo muchos libros que miro pero soy horrible para los nombres.

-¿Qué te atrae del retrato?

L-Me parece lo más fascinante, las personas, nunca se acaban las opciones son infinitas y creo que es lo que más atrae. Me gusta también hacer fotos de edificios, paisajes, objetos… Intento mostrar su personalidad.

-¿A quién te gustaría retratar?

L-Al Papa. Porque he hecho todos los que quería. Antonio López, Toni Servillo, Viggo Mortensen… Hay uno que ya siempre tendré pendiente, Philip Seymour Hoffman. Los he hecho ya a casi todos y el Papa Francisco me parece un tío, con todo el respeto, muy comunicativo, ha cambiado el estilo en la Iglesia y creo que me sería más fácil conseguir que fuera expresivo, que me dejara explorarlo. Y otro es Marcus Mumford, pero porque le amo.

-¿En este sistema sale rentable ser creativo?

L-Da igual. Ni lo sé ni me lo planteo. Mantenerme tantos meses haciendo esto me parece un regalo. Creo que en este mundo hay que ser emprendedor, tienes que llamar, poner los precios… Al principio es difícil. Yo creo que se puede vivir bien, otra cosa es que no sepas con certeza cuánto durará. Pero no creo que nadie se meta en un trabajo creativo preocupándose por la rentabilidad.

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