Con o sin rumbo

Por Javier Pachón Bocanegra

“A paso lento, como bostezando”. Caminando sin camino. Creando camino al andar. Avanzando entrelazados por las manos, siendo obstáculo para los transeúntes y farolas de la travesía. Coordinados en la zancada sin quererlo ni conocerlo. Lo mismo da si es Larios o Gran Vía; un pueblo asturiano o de Andalucía. No importa el destino, sino las sonrisas que dejan en el recorrido. Envidiados por los muros de ladrillo y las calzadas de adoquines, que se retuercen con el deseo de seguirles al girar la esquina. En callejones perdidos y perdidos en los callejones. Se copian sus brazos en la cintura del otro, empeñados en huir del gélido azote del viento. Para ellos no corre el tiempo, sino vuela. Encontrando en cada vértice el pretexto para fundirse en uno. En cada caricia, las palabras que no dicen. Suspiros y susurros se alternan. No hacen falta abrigos. Como con el tiempo, su percepción térmica difiere de la real.

“Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres

porque el amor cuando no muere mata

porque amores que matan nunca mueren” 

Joaquín Sabina.

El uno complementa al otro, el otro es complemento del uno. El amor -interés, en sus versiones de ‘clase B’- tiene razones, más o menos sencillas de encontrar. Desayunaba plácido Iglesias cuando un fornido socialista -o así se hace llamar- tomó las riendas del grupo líder de la siempre teórica izquierda. “¡El reformista!”, exclamaban partidistas y contrarios del canterano del Estudiantes. Iglesias no temía -confiado en su coleta-, pero la tensión por un posible resurgimiento del PSOE colmaba su mente. Por entonces, Sánchez era la causa de los resoplidos de Susana Díaz mientras miraba al cielo tendida en su alcoba. Todo parecía ser como una canción de Celine Dion, pero no duraría mucho. El caballero, elegido por el socialismo para luchar contra el dragón, comenzó a estancarse, lo que le llevó a recurrir a otras formas de conectar que no fueron del gusto de la heredera de Andalucía: “Él tiene una estrategia y yo tengo otra”. Con diferencias en la comunicación, el amor comenzó a expirar. Susana se hacía fuerte en el reino recibido, mientras Sánchez seguía a lo suyo. Tomaron caminos paralelos -hacia un mismo objetivo-, pero distintos. En ese afán por debilitar al exconsejero de Caja Madrid para hacerse con las riendas del PSOE nacional, halló Díaz un firme apoyo en la punzante oratoria de Iglesias: “Sánchez está lost in USA y es loser in Spain“. Las miradas y el flirteo fueron correspondidos por Pablo, que tenía en la disputa interna la ocasión para distanciarse de los socialistas. Díaz ve en Iglesias el hándicap que necesita para frenar a Sánchez; Iglesias ve en Díaz el terror de Pedro. Susana trató de negarlo: “No estoy en eso”, “se necesita un PSOE que no esté atento a sus líos internos”. Todo apunta a que, hasta la llegada de las primarias, ‘La Dama de Hierro del Sur’ continuará oponiéndose a reconocer la escisión del camino que un día compartió con Sánchez. Pero solo hasta entonces.robert-doisneau-6

Parece ser interés lo que a los dos une, pero el trayecto de rumbo definido que ambos vislumbran podría convertirse en esos paseos sin ruta en los que el reloj pierde su razón y el cosquilleo domina: la gran coalición. Siempre -claro está- si consiguen lo que ambos desean: el poder. El tiempo -y los discursos carentes de esencia de Sánchez- dirán de qué clase es este picassiano amor que hoy les acerca.

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