Los diez tópicos que arrasaron en 2014

Por Paula Ramos Mollá

Podría ser una lista muy larga, porque tópicos y clichés existen de toda la vida y a “tutiplén”; pero existen frases hechas que van variando con el paso de los años y que, en un periodo determinado en un contexto determinado – España, 2014 -, se ponen de moda – o afloran en el pensamiento común inefablemente como una zarza ardiente en el desierto – de manera que, la gente que nos rodea diariamente, ese ciudadano común, repite hasta la saciedad. Son ideas comunitarias, que nos envuelven y que se hacen eco con ligeras variaciones en bocas de unos y otros sea cual sea el perfil de aquella persona y que, por alguna razón, hacemos nuestras para después prolongar su ciclo vital. Éstas van cambiando y se amoldan a la realidad material y tienen un “no sé qué qué sé yo” que a veces puede ser cansino e irritante a pesar de que su veracidad y coherencia puede ser, en muchas ocasiones, bastante acertada. Por supuesto, el 2014 nos deja muchas perlas fácilmente reconocibles – quizá algunas no tanto y solo en ciertos círculos – y en un espíritu recopilador del año, a modo de despedida, he querido plasmar sobre el papel  – ese papel online – aquellas que definen y delimitan de una manera un tanto irritante este año en nuestro – más suyo para algunos y más de aquellos para otros – país.

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Porque España no es solo esto, aunque muchos solo tengan eso en la cabeza

“Pues este Rey está muy bien preparado”; porque sí, porque este Rey sabe inglés, como los chicos modernos, porque no lleva traductor consigo y tiene un título universitario y, bueno, un máster también. Pero vamos, que para ser Jefe de Estado de un país a mí me parece lo normal. Esta frase suele ir acompañada, además, de otros grandes hits como: “Pues para tener un Presidente de la República como Rajoy, prefiero a Felipe”; “¿Has visto que bien habla inglés?”; “Además es guapo” – porque de verdad hay gente que prefiere tener un Rey a un Presidente de la República por el mero hecho de disfrutar de las fotos de la familia Real en el “¡Hola!” -…

“En EE.UU no mataron al perro con ébola, en España somos unos neandertales”; esta tiene razón en su contenido y es que en España somos un poco primitivos, sin ánimo de insultar a ningún hombre de las cavernas, pero la verdad es que el tema ébola se hizo tan cansino y repetitivo en España que durante unas semanas estuve pensando si hacerme con un revólver. Además, la hipocresía general, en varios aspectos, que rodeó este tema se hizo insoportable, pero sería demasiado que hablar para tan poca línea.

“Si gana Podemos, acabaremos como Venezuela”; esta frase, he de decir, que literalmente solo la he escuchado una vez, pero sin duda es un enunciado contenido en muchas de las acusaciones dirigidas al partido de Pablo Iglesias – el nuevo – y que fue muy repetida cuando aquella información sobre la turbia financiación de Venezuela a Podemos salió a flote. Por supuesto, esta afirmación contiene en sí misma acusaciones de populistas y comunistas – si es que ésta última se puede condenar de acusación -.

“El 9N en Cataluña fue una farsa”; esta afirmación que deslegitima la consulta Catalana debido a su baja participación es, sin duda, una tergiversación política a favor de la ideología nacionalista unificadora. Por supuesto, en el sentido inverso, a favor de la causa independentista, los datos también han sido instrumentalizados sin recelo; sin embargo, el 33% de participación, en una consulta no vinculante sin carácter relevante políticamente hablando, teniendo en cuenta de que la participación para las elecciones europeas fue de un 45% (aproximadamente), no está tan mal. Y no se escucha argumentar en contra de la legitimidad de las elecciones europeas. Además, realizando una estimación basada en la cantidad de personas que votaron a favor del “sí-sí”, un 80%, estadísticamente se puede calcular una mayoría muy sólida que respaldaría la independencia, ya que la muestra, 1’8 millones de personas, es lo suficientemente amplia para ello – las estimaciones del CIS suele basarse en miles de personas y se encuentran bastante acertadas en lo concerniente a resultados políticos -.

“Hay que votar a partidos pequeños”; parece que se encuentra en boga defender un ataque contra el bipartidismo, aunque realmente no haya resultados electorales que den mucha muestra de ello – las elecciones europeas son el encuentro político más cercano, en donde parece que esta frase comienza a dar resultados por primera vez -. Además, suele ir acompañada por frases como: “No votes en blanco, que eso es tirar el voto”; “PP y PSOE la misma mierda son” y demás.

“Ya no nos miramos a la cara, estamos todo el día con el wasá (Whatsapp)”; porque “la tecnología nos ha separado” y “las relaciones ya no son como antes”, cualquier cosa que convierta a los smartphones en seres diabólicos, que imponen un escalón de separación entre ser humano y ser humano. Este año ha sido el más tecnológico que hemos vivido – como lo será el siguiente, estas cosas van en ascensión -, pero también en el que más se ha “diabolizado” a la tecnología, culpándola de la separación sentimental que parece achacarnos a todos y del vacío comunicacional que se produce entre familiares, amigos, etc… y que quizá lleve más tiempo ahí del que parece solo que ahora se ha encontrado un chivo expiatorio al que cargar con la culpa de que nuestras relaciones no sean como queremos.

“Ay, es que soy tan friki”; ant-mantporque parece haberse puesto de moda el rollito de las series y el argumentar que pertenecemos a esa cultura masiva disfrazada de minoritaria y selecta. No te sorprenda oír a un “cani” que ha visto Star Wars por primera vez decir que es un friki de “mucho cuidado” y, temed ahora con el estreno del episodio VII: una oleada de fanáticos se avecinan. Sin duda, la cantidad ingente de películas de Marvel que parecen asolar los cines es una muestra de este frikismo superficial generalizado que parece conquistar la sociedad – ¡quién hubiese imaginado una película de Los Guardianes de la Galaxia hace unos años cuando Tobey Maguire era Spiderman!; dentro de poco harán una película de Ant-Man o algo peor…Espera, un momento… 

“El Senado no sirve para nada”; afirmación cierta como la vida misma en este país, pero repetida hasta la saciedad en un alarde de hacer ver y entender a los demás que no estamos tan perdidos en política como parece. Sí, ya todos sabemos en España que el Senado no hace nada – y esto es, en parte, gracias a un programa maravilloso de Salvados de hace un par de años el cual parece haber difundido su sabiduría a través del medio oral -, que los senadores ganan una pasta y no mueven un dedo, pero repitiéndolo tampoco va a cambiar mucho. Esta es sin duda una de esas grandes frases de las que intentamos hacer uso para situar nuestra posición intelectual un poco más arriba de lo que se merece, intentando impresionar a los demás, tal como ocurrió con: “La crisis viene de mucho más atrás, del Gobierno de Aznar” o “El estallido de la burbuja inmobiliaria fue el detonante de todo”.

“El principal problema de este país sigue siendo el paro”; según el barómetro de Octubre de 2014 del CIS, el 54% de los encuestados sitúan el paro como principal problema en España, seguido de la corrupción. También lo que se oye en la mesa en la cena de nochebuena avala esta encuesta. Primero se mira hacia nuestro ombligo y después hacia el país; lo normal cuando no se tiene dinero. Ya todos somos más que conscientes del problema del paro y de que “(póngase nombre “x”: Manolo, Laura, Claudia o Javi) estudió dos carreras, sabe tres idiomas y aun así está trabajando en un McDonald’s/tuvo que irse a Berlín”. En cuanto a la corrupción, “todos son unos estafadores legales” y “la pobre infanta seguro que no sabía nada de los negocios de su marido”, pero bueno, “este Rey es buena gente” y “ya no tiene nada que ver con el resto de la familia Real”.

“Estos niños de hoy en día están fumando con la edad en la que yo jugaba a los tazos”; bueno, siempre ha habido niños que vivían adelantados a su edad en todas las generaciones. Siempre ha habido niños que fumaban a los 12 y se drogaban a los 14 y no es una cosa de nuestros tiempos, sino que ahora lo vemos con nuestros propios ojos en las generaciones que nos suceden y nos alarma, pero, seamos sinceros, a nuestros padres también les pasaba. Es tan solo nuestro espíritu el que cree ver una degeneración en la sociedad, argumentando así a favor de nuestra propia generación para hacernos sentir mejores, más inteligentes, más morales.

Por último, voy a permitirme un bonus track:

“La casta”; no es una frase en sí, pero sin duda es una expresión que ha ganado fuerza últimamente y que parece haber degenerado en un insulto gracias al buen uso propagandístico dado por Podemos a este término. Merece una mención puesto que define en parte el espíritu de los tiempos en los que vivimos: posmodernos, agitados, políticos como siempre y sedientos de un cambio que es posible que no llegue.casta

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