La commedia é finita

Por Francisco Lirola

peppino-impastato

Nunca ríe a gusto de todos. Si lo haces mal eres un fracaso y el público te lincha a tomatazos cual Ramoncín en el Viña Rock, y si lo haces bien puedes ser un éxito pero cabrear a la gente equivocada. Los poderosos, o los que por cargar placa y pistola creen serlo, no son amigos del humor. De los chistes de putas, maricones y perroflautas sí, pero ojo cuando tocamos lo suyo. En 1905 la redacción de la revista catalana ¡Cut-cut! recibió la indeseable visita de un centenar de militares ¿El motivo? La publicación de una viñeta antimilitarista de Joan Junqueda. Pero no hace falta retroceder tanto en el tiempo para encontrar un ejemplo del nulo sentido del humor de los poderosos. Desde los numerosos cierres del perfil de Facebook de Revista Mongolia (desde su primer día) hasta las dos portadas censuradas de El Jueves: la primera, la de los entonces Príncipes de Asturias haciendo la caidita de Roma y, la segunda, la de la abdicación de Don Juan Carlos, pasándole a su heredero una corona rebosante de mierda. Pero no solo pasa en España.

El caso que nos ocupa hoy nos lleva hasta Italia, concretamente a la localidad de Cinisi, cerca de Palermo. Allí, la Noche de Reyes de 1948, en el seno de una familia humilde, temerosa de Dios y mafiosa, nacía Giuseppe “Peppino” Impastato. Su padre era un afiliado menor al clan local. Su tío, Cesare Manzella fue el capo de Cinisi hasta su muerte en abril de 1963 durante la primera guerra de la Mafia, convirtiéndose en el primer muerto por coche bomba en ese país. El hombre que le sucedió, Gaetano “Tano” Badalamenti, también era pariente de Peppino, cien pasos separaban las casas de ambos. El pequeño Impastato, que lo visitaba a menudo y jugaba con él, poco podía sospechar que acabaría convirtiéndose en su mayor enemigo y verdugo.

A los dieciséis años comienza a publicar un panfleto llamado L´idea socialista, y un año después lo sacaba con el efectivo titular “Mafia, montaña de mierda“. De premio su padre le dio una paliza y lo echó de casa. Cualquiera con un mínimo sentido de conservación tal vez habría parado ahí, pero Impastato era un inconsciente, loco y deslenguado como los dibujos animados de Tex Avery, así que el tremendo titular fue el comienzo de su cruzada humorística y periodística contra la Mafia.

En 1976 funda el club Musica e Cultura, tachado como un lugar de reunión para “payasos y prostitutas”. Un año después, en el cercano municipio de Terrasini comienza su nuevo proyecto, Radio Aut, una cadena de radio libre y autofinanciada, una transmisión “satírico-esquizo-política sobre problemas locales”. Desde allí hablaba sin tapujos de los tejemanejes entre los poderes públicos y la mafia, como los negocios entre Tano Badalamenti y Leonardo Pandolfo, alcalde socialista de Cinisi entre 1966 y 1971 y luego diputado. Impastato exponía estos casos al tiempo que los ridiculizaba en programas como Onda Pazza (Onda Loca). En uno de ellos, titulado La Cretina Commedia, recurrió a las figuras del Infierno de Dante para señalar a los clanes de Cinisi y Palermo y la corrupción política y, de paso, reírse a su costa. Años después, la banda de ska-punk Talco tomó ese título para el álbum que dedicaron en memoria de Impastato.

Tano Badalamenti se lo advirtió, o acababa con esa locura o le darían igual todos los vínculos sanguíneos que podían compartir. Pero, de nuevo, Peppino no escarmentaba. La gota que colmó el vaso fue el programa del 7 de abril de 1978, titulado Western en Mafiópolis (parodia de Cinisi), la ciudad regida por “Tano Sentado”. Como cuenta Íñigo Domínguez en el capítulo 11 de sus Crónicas de la Mafia, el cachondeo comenzó con el himno de Mafiópolis: el sonido de la orina cayendo en la taza, seguido de la cisterna y una ráfaga de tiros. Después, se escenificaba un pleno del ayuntamiento en el que se discutía sobre las licencias urbanísticas para la construcción del aeropuerto de Palermo en Cinisi. Impastato denunciaba así las expropiaciones abusivas para una tercera pista considerada inútil y sin base de seguridad, ¿la razón para semejante despropósito? Don Tano, junto con los Corleoneses dirigidos por Totó Riina, tenían intereses en su construcción. Así Badalamenti tendría el control de sus envíos de droga mientras Riina sacaba una pasta especulando con la expansión de Palermo hacia el aeropuerto.

Me gusta imaginarme a un Badalamenti poseído por la rabia lanzando por la ventana su radio, una de esas con antena extensible y botones de rueda, mientras se cagaba en la puta estampa de aquel ragazzo al que unos años atrás tomaba en brazos y daba caramelos. Y aquí acaba la comedia. Un mes después de aquel programa, Peppino Impastato fue asesinado. Sus restos se encontraron dispersos en un radio de 300 km. Más tarde se supo que lo apalearon, torturaron y lo ataron con dinamita en las vías del tren, pero en un primer momento se tomó como un suicidio-atentado, tomándose como pruebas de ello un escrito pesimista que los carabinieri encontraron en su casa y su militancia de izquierdas. Recordemos que aquellos años en Italia estuvieron marcados por las Brigadas Rojas. De hecho, el cadáver de Aldo Moro, ex Primer Ministro italiano secuestrado por la banda terrorista, se encontró el mismo día que el de Impastato, 9 de mayo de 1978. La investigación estuvo a cargo del general Antonio Subranni, sospechoso de relaciones con la Mafia. En el proceso se registró de domicilio de la víctima, pero no se interrogó a los mafiosos, a pesar de que la dinamita usada provenía de sus canteras. Tampoco se preguntó a la mujer encargada de vigilar un paso cerca del lugar del crimen. Gracias a la nueva investigación hecha en 2011 a petición de la familia y amigos de Peppino se sabe que esta señora, ahora de ochenta y ocho años, “vio algo raro”. En su momento los agentes que debían interrogarla dijeron que había emigrado a Estados Unidos, pero ella nunca ha salido de su casa.

Como vemos, la justicia quedó en manos de la gente de la calle. Fueron la madre y el hermano de Peppino, Felicia y Giovanni, los primeros en alzar la voz sobre el caso, rompiendo públicamente con su familia. En 1979 organizaron la primera manifestación anti-mafia de la historia de Italia en las calles de Cinisi, a la que asistieron unas 2.000 personas. No fue hasta 1984 cuando la Fiscalía de Palermo demostró que fue un crimen mafioso, aunque la sentencia de 1992 mantuvo que no se podía señalar a un culpable. Tano Badalamenti, en prisión desde el ´84, fue condenado por el delito en 2002 gracias a declaraciones de los pentiti, mafiosos renegados. Murió dos años después. Su casa, la que estaba a cien pasos de la de Peppino, fue confiscada por la Justicia y cedida a la asociación dedicada a la memoria del periodista y humorista.

Pero el caso Impastato no está cerrado ni mucho menos. En el registro del domicilio de Peppino se encontraron unos papeles sobre otro caso que el “loco de la radio” estaba investigando, el asesinato de dos carabinieri en 1976 en la localidad de Alcamo Marina. Caso que oficialmente también investigó Antonio Subranni. Se señalaron como culpables del crimen a cuatro jóvenes. Uno de ellos se ahorcó en su celda, algo sospechoso teniendo en cuenta que el pobre era manco. Los demás fueron torturados. Dos de ellos lograron escapar, el otro, Giuseppe Gulotta, estuvo veintiún años tras las rejas y quince de libertad vigilada. En 2012, tras la reapertura del caso por la confesión de un agente arrepentido, se probó su inocencia. Al parecer, los carabinieri asesinados en Alcamo Marina podrían haber encontrado un cargamento de armas del Gladio, la organización militar secreta que la OTAN mantenía en caso de una invasión comunista en Europa y que en Italia se relacionó con la Mafia y con movimientos fascistas. Los fiscales italianos creen que Impastato averiguó algo, algo gordo, pero ahora no se sabe nada. Tal vez algún día.

La comedia nace de la inevitable tragedia. Confusiones, torpezas, desgracias de diferente nivel e intensidad, el patetismo de ciertos personajes son los motores de la risa. No es por crueldad ni maldad, es así. En series como la americana Loui o la española El fin de la comedia, protagonizada por el inclasificable Ignatius Farray, explotan ese principio, la tragedia que viven los cómicos para luego, con sus historias, hacernos reír a nosotros. Peppino Impastato tuvo la vida y la muerte propias para un cómico de su altura. Un mártir del periodismo y la comedia, un héroe en una Italia rural con miedo de hablar, atrapada en la corrupción y la violencia. No podemos permitir que su muerte fuera en vano. Mientras exista la maldad en el mundo, seguiremos haciendo sonar los cencerros, maestro.

5ef2eb3bb9b4f391e1609f78bdac94f3

Bibiografía:

Domínguez, Íñigo, “Crónicas de la Mafia“, Libros del K.O, 2014, ISBN 978-84-16001-05-7

Talco, La Cretina Commedia, Destiny Records, 2010 (letras)

http://it.wikipedia.org/wiki/Peppino_Impastato

http://it.wikipedia.org/wiki/Radio_Aut

Anuncios