Carta de despedida (a un héroe del silencio)

BU

Querido Enrique:

A punto de cerrar este 2014 me dirijo a ti para comentarte mis impresiones acerca de tu último show.

Tú no me conoces. Yo a ti tampoco. No conozco a Enrique como tal, pero si me hablan de Búnbury no puedo evitar pensar que es alguien de mi entorno. Han sido tantos años en los cuales tu música me ha envuelto, acompañando distintos estados de ánimo. He prestado atención a tus palabras, en muchas ocasiones interpretando libremente lo que querías transmitir, llevándolo a mi terreno. De eso se trata ¿no?

La primera vez que te vi fue allá por el año 98 en Avilés, mi ciudad natal. Por aquel entonces acababas de romper con tu anterior proyecto: probablemente la banda más importante de rock de este país. Lo tenías difícil. El concierto se centraba en tu primer trabajo en solitario Radical Sonora. Se trataba de un giro musical absoluto. Para mí era el inicio de un nuevo artista, a pesar de ser ya un veterano de los escenarios. Allí estabas tú con tus uñas negras, tu pelo corto y tu boa naranja de la que colgaba tu guitarra. Aún recuerdo cómo introdujiste “Alicia”, anunciando que era la hora de que los niños nos fuésemos a la cama. No lo hice.

16 años después, a las 21:00 del 20 de diciembre se apagan las luces en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Empieza el alboroto. La gente que ha acudido a verte supera en su mayoría los 30 e incluso los 40. De hecho, mi grupo y yo somos una excepción, encontrándonos la mayoría en la veintena.

Ya se aprecia la carga visual del espectáculo desde el comienzo, con un ovni llegando a la Tierra, para acto seguido emitir un haz de luz en plena oscuridad y hacerte aparecer sobre el escenario. Siempre me ha gustado el momento en el que el artista se presenta frente a su nervioso público. En esta ocasión no pude evitar acordarme de las entradas de Michael Jackson en el tour de HIStory, pues parecías una estatua mientras todos aplaudíamos. Hay algo en esos momentos introductores que parece irreal. Con ropa ceñida y oscura, gafas de sol rojas y pelo rizado, comienzas con “Despierta”. Se trata de la presentación de Palosanto y un buen tema para empezar. La apertura de tu disco más político, en directo gana en fuerza.

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Me sorprendió que la segunda del setlist fuera un tema de Flamingos (“El club de los imposibles”), que obviamente fue muy coreado. Flamingos siempre ha sido uno de mis discos favoritos, y no sólo dentro de tu discografía. En el transcurso del concierto predomina tu último trabajo, pero dada la extensión del show, te permites volver al pasado tocando al menos una canción (si no más en muchos casos) de cada uno de tus discos.

“Contracorriente” es la única concesión a Radical Sonora, con luces violeta sobre el escenario. Se dice que reniegas de ese álbum, pero a mí me parece un necesario salto mortal. No podías permitirte un proyecto de continuación y al mismo tiempo estabas comenzando a buscar tu espacio y sonido como artista individual, por lo que es lógico que años después, con más experiencia, hayas ido por otros derroteros.

Cuando suenan temas como “Hijo de Cortés” o “Más alto que nosotros sólo el cielo” me percato de que Palosanto ha calado hondo en tus seguidores. Me gusta tu público porque, aunque celebre tus éxitos pasados, quiere escuchar los temas nuevos. A ti se te ve disfrutar y cuando te siguen la canción más allá de una frase sonríes sorprendido. Tienes mucha suerte. Muchas personas sólo van a conciertos para pedirle canciones de Piratas a Ferreiro o de Dinarama a Fangoria. ¡Qué bien se vive en el presente! A mí con Palosanto ya me tenías ganado.

Tras visitar Hellville de Luxe (“Porque las cosas cambian”), mostrar el lado más amenazador de Palosanto (“Destrucción masiva”) y el más comprometido de Pequeño (“El extranjero”), no se te caen los anillos por volver a Héroes con “Deshacer el mundo”. En ese momento empiezo a pensar que hay un hilo argumental en la elección de los temas de este concierto. Corrígeme si me equivoco pero me parece un espectáculo conceptual. Se puede escribir una historia o una crónica a partir de la sucesión de canciones elegidas.

Uno de los momentos que más disfruté es “Salvavidas”. Aparte de parecerme hoy por hoy una de tus mejores canciones, llevaba tiempo desgañitándome con ella en mi casa. En el calor del momento me giro para decirle a mi primo que algún día la cantaré contigo. Su cara es un poema, pero yo me quedo tan ancho.

Bunbury-en-Valencia

Durante dos temas de Hellville comentamos lo bien que suena cada instrumento que hay sobre el escenario. Supongo que esto es fruto de una combinación del buen hacer de los músicos y de la buena acústica del Palacio, al menos en el lugar en el que nos encontramos, bastante centrados en la pista. Entonces nos emociona “Frente a frente”, que todos cantamos contigo. Me gusta Jeanette, pero creo que has sabido infundirle una profundidad adicional a este clásico, que por cierto forma parte del que es otro de mis discos favoritos, el introspectivo y melancólico Las Consecuencias.

De los últimos temas antes del bis, hay dos de Flamingos que cierran el cuerpo del espectáculo y hacen enloquecer a los presentes: “Sí” y sobre todo “Lady Blue”. Éste último lleva acompañándome más de una década y sólo después del concierto me enteré de lo que supuestamente te llevó a escribirlo. Digo supuestamente porque no lo he oído de tu boca. En cualquier caso, ahora me siento más identificado contigo.

Tras la ovación y el clamor, vuelta al escenario para deleitar con un bis potente y variado: cinco canciones de cuatro trabajos diferentes, entre los cuales han pasado hasta 14 años.

Personalmente, que eligieras “Puta desagradecida” como parte del bis fue un regalo para mis oídos. Siempre ha sido de mis favoritas y poder sentirla en directo fue algo así como la guinda, antes de cerrar con “El viento a favor” un espectáculo redondo, tanto en la elección e interpretación musical, como en el arte visual. Unos 26 temas en 2 horas y cuarto, duración perfecta para un concierto que hizo vibrar al público, que seguro repetirá. Al fin y al cabo, no hay mejor promoción que dejar a la gente con ganas de más.

A todo esto ¿se trata de verdad de un concierto de despedida? De ser así, ¿quiere decir esto que no habrá continuación a Palosanto? ¿O es sólo una retirada temporal de los escenarios? Hay quien dice que hay que irse de las fiestas en el momento álgido, y desde luego estás en la cúspide de tu carrera. Quizás me equivoque, pero sospecho que volveremos a encontrarnos. Y ¿quién sabe? Quizás para entonces me invites a cantar contigo.

Me despido de ti y me voy. Que tengas suertecita.

Un abrazo.

Ártico, 30/12/2014

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