Canteca de Macao “Canteca de Macao es un elemento vivo, real y cambiante” (ENTREVISTA)

Por Francisco Lirola

Fotografía Javier Rodríguez

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Entramos en la mítica sala Caracol y nos metemos en sus camerinos para hablar con Ana, Anita, y Chiki de Canteca de Macao que estaban allí para dar el primero de los dos conciertos con el que terminaron su gira Una Década con la que repasan los diez años de vida del grupo.

-¿Cómo ha sido esta década para vosotros?

Ana– La década entera… Pues ha sido como un viaje, una especie de aventura loca en la que nos han pasado un montón de cosas, y mucho esfuerzo muchas risas…

Chiki– Son diez años compadre, es que nos ha pasado de todo. Yo creo que con lo que nos quedamos es con el esfuerzo, que somos una peña, un grupo, los que hemos estado toda la vida a pie del cañón, los que ha pasado y lo han dado todo, los que se han ido y nos han dejado su granito de arena… Canteca ha llegado hasta aquí por mucho esfuerzo de nosotros y de muchos que han estado y que echamos de menos y…

A– Mucho Rock and Roll en diez años. Imagínate lo que es mantener una banda.

C– Una banda real.

-Una década da para muchas giras, muchas vueltas, mucho patear carretera, ¿cómo son los viajes de Canteca de Macao?

A– Muy divertidos, de verdad. Tenemos un baremo para elegir a la gente que venía a la banda, que fueran como nosotros, un poco nocturnos, campechanos… Y siempre hemos intentado que tuvieran un poco de afinidad con nosotros, entonces el ambiente en la furgoneta es siempre de risas, de pasárnoslo muy bien. Y también de echarle muchas horas.

C– Y de trabajar.

-Entiendo que elegir será difícil, pero, ¿con qué concierto os quedáis de estos diez años?

C– Esa es una pregunta que nos hacen muchas veces y que es imposible de contestar. Ha habido muchos conciertos muy bonitos, te puedo hablar de un Viñarock en el que se apagan las luces, el público estalla y se te ponen los pelos de punta o conciertos súper íntimos como el que hicimos al sacar Nunca es Tarde, un conciertito para quince personas en un local de ensayo, precioso… Es que te quedas con muchos momentos. Decir uno solo es mentir.

A– Yo me quedo mucho con los bolos que hemos hecho fuera. Por ejemplo uno en Jordania, en una plaza en Amán,  que era como “no van a entender aquí lo que estamos cantando”, y me acuerdo que ya había salido Bellas y estaban allí las mujeres tapadas…

C– Y pararon para rezar en la prueba de sonido.

A– Son bolos curiosos. Además ese viaje fue muy guapo.

C– Y Costa Rica. Impresionante.

A- O el de Argentina en el Pepsi Music.

C– Que tocaban Los Pericos a la vez que nosotros y se petó el nuestro también. Teniendo en cuenta que no éramos un grupo muy conocido allí. Y la gente empezó a escucharnos y a venir y a venir y lleno absoluto al final. Impresionante.

A– Y también el primer Viñarock, que aún no teníamos ni disco en las tiendas y abríamos el viña a las seisde la tarde y la gente entraba corriendo en plan “¡Canteca, canteca!” y era como “no me lo puedo creer

C– Normalmente el grupo que toca a las cuatro de la tarde está solo.

A– Pero que no eran las cuatro eran las seis.

C– Pues eran las seis de la tarde y estaba muy lleno.

A– Y de los primeros por ejemplo me acuerdo de…

C– La Plaza de la Artes.

A– La Plaza de las Artes, o directamente de las plazas sin arte ni nada.

-Sí, los Dremen hablan en el documental de Una Década hablan de cuando os veían en los garitos de Malasaña cuando empezabais, ¿cómo fueron vuestros principios?

C– Pues como tú has dicho. Fue en una época de apogeo musical, cualquiera que viviera en Madrid entonces sabe cómo era la movida, todo el mundo estaba en la calle, como cuando vas a Cuba. Y supongo que antes en España se vivía eso, tocando y que la cultura estuviera en la calle (cosa que nos han quitado en los últimos años) y eso se vivía, y nosotros estábamos ahí porque era el momento que nos tocaba, y nos matábamos todos los parques.

A– Teníamos un vínculo de la universidad, nos conocíamos de ahí. A Chiki lo conocí en la facultad, Zulo se venía de pellas, y así empezamos a vivir un poco a lo bestia,  el Chiki tenía un grupito con los colegas que hacían versiones.

C– “Sin fgenillo” se llamaba.

A– Y a través de una colega los conocí y empecé a juntarme con ellos y a venir la peña. Y a muchos los conocimos en las calles, compartiendo esos ratos de tocar.

-Vuestro primer disco (Cachai?, 2005) fue autoeditado, el segundo y el tercero (Camino de la vida entera  y Agua p´a la tierra) los sacasteis con una gran multinacional como es Warner y con el cuarto (Nunca es tarde, 2012)volvisteis otra vez a lo “casero”, ¿por qué ese cambio?

C– Porque cambió el mercado tío. Y las grandes multinacionales empezaron a dar un bajón exagerado, entonces ellos mismos tuvieron que recortar por todos lados, y el caso que te hacían antes de implicarse en un proyecto ya no lo había. Pese a que nosotros siempre habíamos tenido buen trato, nunca hemos dicho nada malo de ellos, pero creo que en ese momento en el que ya no nos dan lo que nos podían dar, se acabó la negociación.

A– Nunca hemos sido un grupo “mainstream“, nunca hemos estado sonando a lo bestia (que esperemos que eso ocurra en algún momento) pero no hemos llegado a ese umbral del público masificado, y ellos son una empres que invierte su dinero, que si le cuesta recuperarlo o ve que seguimos en ese sector  underground, obviamente no vas a poner el mismo interés. Y es una cosa que nosotros hemos entendido siempre, y cuando nosotros decidimos dejar de trabajar con ellos lo entendieron, era una cosa bastante obvia, y seguimos teniendo relación y no tenemos problemas en trabajar con ninguna multinacional. Porque el bulo este que hay con las multinacionales, porque supongo que habría otro tiempo en el que las cosas irían de otra manera, pero nosotros lo hemos vivido siempre pudiendo hacer lo que hemos querido, entonces no tenemos ningún problema, al revés, ha sido un soporte que nos ha ayudado a hacer muchas cosas, de hecho cuando empezamos con Warner fue cuando estuvimos nominados a los Premios de la Música, y quizás tuvimos más repercusión en radios, es un apoyo.

C– Es un socio más y también un trampolín para llegar a sitios que nosotros que nos hemos autoproducido mucho sabemos que son difíciles. Yo no te digo ni de venderte y tal que es el tópico. Pero sí que es un trampolín para que te conozca mucha gente, y eso es lo que nos interesa. Lo que hemos conseguido ha sido por esfuerzo, Canteca de Macao siempre ha sido un grupo de trabajar como cabrones toda la vida. A nosotros no nos han regalado nada. Pero tener un socio y que eso llegue a más gente, otra cosa es que te impongan reglas, que no ha sido el caso, a nosotros no nos han cambiado nada nuestro pensamiento, es más, fuimos el primer grupo que fichó por una discográfica que colgó su música en Internet, fue un bombazo, igual que fuimos el primer grupo que se metió en el crowdfunding en España, saliendo de una multinacional. No había nadie y ahora está petado de gente con crowfunding. Siempre hemos querido dar una vuelta de tuerca a todo, buscando nuevas vías.

-¿Cómo diríais que estáis mejor, con la discográfica o a vuestro aire?

C– Te quitan trabajo.

A– Es delegar cosas. Es que la autoproducción suena muy bonita, si es rentable. Quiero decir, si nosotros u otro grupo siempre llena y gana dinero que luego pueda reinvertir en el grupo, pues está de buti. A parte de cobrar por tu trabajo tener dinero para sacar un disco, una promoción y todo lo que implica una banda. Pero cuando hemos pasado por una época en la que la gente va menos a los conciertos te ves con que, primero, tu sueldo es menos, y lo segundo, que no puedes reinvertir, así que es necesario tener un apoyo de fuera. Yo lo veo así. Y nosotros ahora mismo estamos intentando tener apoyo de fuera para el año que viene. Si tenemos que volver a autoeditarnos pues ya somos viejos en esto y lo seguiremos haciendo, pero esto también tiene mucho desgaste y yo prefiero para el año que viene tener a una discográfica o a una multi porque si no es muy difícil sacar el proyecto adelante.

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-Decís que la gente va menos a los conciertos, pero vosotros habéis llenado ya las dos noches seguidas aquí en Caracol…

A– Sí, ¿es guay eh? [risas]

-¿Cómo es posible?

A– Esto es Madrid compadre.

C– Es nuestra casa.

A– Aquí tenemos a todos nuestros colegas, a la gente que vio surgir al grupo y exacto, es que esta ciudad es nuestra casa y la que nos ha visto crecer y por eso aquí funcionamos mejor. Pero no solo de Madrid vive el hombre.

-A finales del mes pasado estrenasteis el documental Una Década sobre cómo grabasteis  el disco homónimo, ¿por qué hacer un documental?

A- Porque tenemos poco material audiovisual que nos represente. Y siempre nos ha apetecido un montón contar a la gente cómo es detrás de las cámaras, y también nos gustaba la idea de que los que viniesen a colaborar también hablaran del proyecto. Y a la vez que grabábamos los videoclips hacíamos  las entrevistas para que después quedara todo plasmado.

-Los colaboradores van desde Chico Ocaña hasta Dremen, pasando por El Langui o el Canijo de Jeréz. Estilos muy diferentes ¿Qué criterio seguisteis para elegirlos?

A– Son lo que nos gusta. Yo te puedo hablar de mí, pero Chiki o Zulo son igual, nos gusta mucho la música y diferentes estilos. Y a mí me gusta todo lo que hemos metido y más, no tenemos prejuicios musicales. Así mola mucho que quede reflejado que somos gente que escucha mucha música.

-¿Cuáles diríais que son vuestro referentes?

A- Mis referentes van cambiando a medida que pasa la vida, yo al principio le daba más al punk, al rok estatal, cancioncitas variadas de Janis Joplin  y así, y luego me metí más en el flamenco, y ahora más en el reggae, la música negra, la electrónica también. Todo lo que sea bonito.

C– A mí me pasa un poco como a Ana, mis referentes cambian.  Tengo claro influencias de músicos que me gustan mucho, que me han marcado. Ismael Rivera, para mí es un referente de composición, de cómo tocar. En mis comienzos también mi hermano con su grupo (yo los Guns and Roses los escuchaba un montón de pequeño con él), otros como Los Mártires del Compás también me han influenciado mucho, Los Pata Negra, Triana, Kiko Veneno… Grupos que han influido con su manera de tocar. Y la salsa también. La salsa es algo que va pegado a la rumba latina.

-Aparte de todos los videoclips y el documental también habéis grabado un corto, con guión de Anita, ¿cómo os decidisteis a hacer algo así?

A- Yo estudié Comunicación Audiovisual, y el cine me ha interesado siempre. Ese corto lo tengo escrito desde que estudiaba. Me gusta mucho escribir, me gusta la narrativa y el guión. Y lo escribí hace tanto tiempo con la idea de hacer algo con la textura del cine mudo que me encanta, y la oportunidad de hacerlo ahora cuando estábamos grabando ahí cada uno un videoclip de su padre y de su madre pues fue como “podemos meter el corto cosa curiosa, ¿no?” y les gustó la idea y lo hicimos.

-Ana, ¿qué es para ti ser mujer? ¿Dónde está el orgullo?

A- Yo distingo mucho lo que es encima y debajo del escenario. Yo soy una persona muy normal, como todo el mundo. Y me gusta mucho enfatizar ese aspecto de fuerza y de independencia, pero luego también tengo mis cositas, por eso cuando me dicen que soy referente de algo me cuesta asumirlo como mío porque es una parte de mi pero no soy yo por completo. Lo que sí te puedo decir es que, con los años, me he dado cuenta de lo que es ser mujer en la música, que yo nunca he tenido esa sensación porque soy uno más. Pero últimamente me estoy dando cuenta de cosas que me demuestran que es verdad que ser mujer es distinto a la hora de estar en este mundo. Digamos que la relación con los músicos está condicionada por el sexo. Y no es que haya distinciones peyorativas o discriminatorias pero sí que hay algunas particularidades de las que yo no me había dado cuenta antes. Creo que es un tema del que tengo que reflexionar. Pero vamos, ¿qué es para mí ser mujer? Pues el día a día primo. Es un orgullo porque siempre nos cuesta todo más, pero yo tengo la suerte de tener conmigo a Chiki, que con él no siento ninguna diferencia, al contrario.

C- Yo creo que lo que dice Ana es cierto en el tema de las mujeres cantantes. Es difícil tío… Las mujeres músicos no son tan normales como la cantidad de pives que hay tocando, y el código de hombres hablando no es el mismo que el de las mujeres, y es también otra manera de visualizar el escenario. Y yo también he empezado a darme cuenta hace poco del borreguismo masculino.

A– Es que juntarse a hacer rock and roll de repente siete tíos, y eso conlleva unos códigos, un lenguaje… Y yo siempre me he sentido cómoda en esa situación. Pero si esa diferencia no está bien llevada pasan cosas que se encuentran entre esos dos puntos y es como “eh, que soy una piva“.

C– Y si no la conocen siempre hay ese respeto, o ese no saber hablarle a una mujer, pero cuando hay amistad y hay confianza, es como un pive. Y ella lo sabe más que nadie estando en un grupo de chicos. Pero cuando no la conocen siempre está esa distancia. Y esa distancia puede ser buena o mala dependiendo.

-Otro grupos que cumplen o cumplieron hace poco la década de vida son Talco, La Pegatina, La Raíz… Grupos jóvenes que han llegado revolucionando escenarios, apostando más por el espectáculo más cercanos al público que otros grupos más veteranos quizás.

A– Yo no lo siento así.

C– Yo tampoco.

A– Lo nuestro ha sido siempre una cosa muy natural. Empezamos ya en las plazas, en contacto directo con la gente, así que nunca hemos pensado en hacer un show que nos acercase al público, no fue deliberado, es algo que forma parte de nosotros. No necesitamos un coordinador que nos diga qué hacer en un escenario.

C– Si lo hiciéramos así el espectáculo sería perfecto.

A– En nuestro caso nos alejamos mucho de otros grupos en la manera de hacer las cosas. De hecho, hay gente que ha trabajado con nosotros acaba hasta los cojones porque somos unos desorganizados y tal, igual que hay gente ha trabajado más con nosotros y es como “joer que tíos más de verdad“. Que luego haya gente que ha hecho de eso una fiesta o grupos que se han sumado a hacer eso, puede ser y de buti, pero nosotros no lo hemos pensado ni lo hemos copiado. Pero es que de verdad, nos alejamos mucho de la mayoría de los grupos en la forma de trabajar o de organizarse, para bien y para mal. Y como te digo, podrás hablar con gente que haya trabajado con nosotros que dirán “madre mía estos…” .

C– Y depende del momento. No es lo mismo ahora que hace diez años.

A– Claro, cuando empezamos fue “guay esto es una fiesta“, porque nos apetecía hacerlo así. Pero una vez que empezamos a preocuparnos y a fijarnos un poco más en la música, que no tiene nada que ver nuestros inicios con lo que hacemos ahora. Y preferimos alejarnos un poco de ese concepto, porque para la “fiesta” igual el público prefiere un ritmo más fácil para bailar, para saltar, y nosotros los ritmos que metemos se pueden bailar, pero igual necesitas marcarte un pasito de salsa o algo.

C– Ahí está el arte.

A- Entonces la “fiesta” cuando ha ido surgiendo todo este movimiento de festivales nos hemos visto englobados ahí y también descontextualizados con esa historia, porque tal vez la gente esperaba algo de nosotros que no dábamos. Y al revés.

C– Nosotros queremos que la gente se espere de nosotros cualquier cosa, no lo mismo siempre. No queremos que siempre sea todo movido o todo tranquilo. Como cualquier persona, evolucionamos y un año cambiamos  y es lo que es.

A– Esto no es un producto. Es que nos hemos juntado varios artistas. Y como artistas inquietos evolucionamos. De hecho, lo nuevo del año que viene se aleja un poco de lo que hemos hecho antes y es algo me apetece con toda el alma. Y yo tengo ya mis 32 años, y empecé punky dando saltos, de puta madre, y lo he vivido todo con mucha intensidad, pero ha llegado un momento en el que me apetece quizás tocar sentada, o que se me escuche más la voz y no tener que pelearme con una banda. Y este tampoco tiene por qué ser el final del camino, es el final de un ciclo en el que hemos una cosa muy rocanrolera y para el año que viene queremos seguir creciendo y  hacer una cosa más sentida, más sencilla, más tranquila pero con la misma energía.

-Muchos suelen dar la típica respuesta de que “era lo que pedía el público” o “ahora con las redes sociales es más fácil”…

C- Esa es una respuesta perfecta y políticamente correctísima, pero no es la realidad.

A-. Yo ya no estoy aquí para mentir, no me apetece. Si un día estás chungo se va a reflejar en el escenario, igual que si estás de buti. Porque soy una persona. Y a lo mejor el día que has estado chungo luego te inspira para una canción. Si soy como una máquina, dirigida y haciendo siempre lo mismo pues estoy haciendo otra cosa que no es mi arte.

C– ¿Cómo puedes escribir algo de fiesta si estás amargado?

A– O al revés. Pero que de verdad sea algo que está inspirado en lo que estás sintiendo. Por eso te digo que esto no es ningún producto. Aunque lo parezca.

C– Y aunque lo seamos.

A– Aunque se intente dar una coherencia a lo que somos. A la gente que trabaja con nosotros les cuesta horrores entender el concepto. Porque es de verdad. A ver, defínete tú en una palabra, joder pues yo qué sé. Pues Canteca de Macao es como otro elemento vivo, y real, así que siempre puede pasar cualquier cosa, que eso es lo bonito, hacerlo porque nos da la gana no pensando si funcionara o no. Y es verdad que el año pasado ha sido el de estirar esto, la gente quiere fiesta, y ha habido un poco de pensar en el público, pero a mí me cansa. Yo tengo cosas que decir, cosas que cantar y cosas que escribir. A la gente que le interese bien, y a los que no… No puedo estar pendiente de todo el mundo.

C– Y hay algunos temas antiguos que empiezan a perder sentido. Sí, molan, se escribieron en un momento bonito, pero ya no tenemos veinte años.

A– Lo que pasa es que la gente también quiere lo que le gusta ya. Es como ir a un concierto de Extremoduro y que no te toquen Jesucristo García,  la quieres escuchar. El punto que me salva de conexión con el público, aunque me agote, es que yo también soy público, entonces no les puedo dejar sin eso porque a mí me jodería que me lo hicieran. Porque yo también soy consumidora de música y sé lo que quiero escuchar. Me acuerdo cuando fui al concierto de la Buika el verano pasado, los cuarenta pavos mejor gastados de mi vida, porque para mí Buika es la maestra, y fue con Melón al piano y con Porrina al cajón y ella, los tres. Y estaba ella con lo nuevo que hace, la revisión de los boleros con coplas que me parece tan interesante y con ese punto personal que ella tiene. Aunque ahora va a sacar una movida electrónica, ¿por qué? Porque es la polla. Y volviendo, estaba todo petado en el Teatro-Circo Price y había una tía por ahí “¡Jodida pero contenta!” ¿No ves que no pega? Así que también mola ese cambio de punto de vista del público, que pasa en otros países y en España no, que es el de decir “voy a escuchar qué tienen que contar“, y eso en España estamos a años luz en comparación con otros países. Aquí la gente quiere saltar, cantar, participar…

CPaco de Lucía (que no lo vamos a comparar con nosotros) cuando sacaba un disco siempre intentaba superarse. Y el que saque un disco para no superarse  es un mediocre. Y tampoco te estoy hablando de complicar porque lo mismo la sencillez es la clave.

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Germán Quimasó, director de Sonde3, y Adriá, de la Pegatina nos decían que el grupo que no saca un disco cada dos o tres años acaba olvidado.

C– Eso es un error. Ellos se encargan de esa parte, de analizar un mercado, y ahí tienen mucha razón. Y es una putada porque tú deberías sacar un disco cuando estés preparado. Sé que nunca se acaba de verlo bien, porque lo vuelves a escuchar lo vuelves a mezclar, y luego piensas que tendrías que haber metido unas cosas, subido otras, pero sí que llega un punto en el que dices “estoy satisfecho con lo que he hecho“. Si no lo haces así luego te arrepentirás porque eso lo escucharás toda la vida, y a nosotros nos ha pasado con discos que luego hemos pensado “¿por qué lo hemos hecho así?”. Y nosotros estamos totalmente metidos en esa rueda, que siempre decimos “tenemos más que tiempo necesario para sacar el nuevo disco” y al final nos pilla el toro. Porque al final por unas cosas o por otras, por causas externas o internas, todo se retrasa. Y también pasa que te ves con tiempo y te relajas.

A– En Canteca el disco va siempre por detrás. Hacer una canción, si de verdad lo sientes, no es como hacer una tortilla de patatas. Es que en una canción, sea o no un temazo, estás pariendo, son tuyas. Y luego mimas la música, quieres que suene de una manera y hasta que eso esté bien pasa un tiempo. Hay veces que te sale en minutos, porquelo tienes en la garganta, pero hay veces que no porque tienes que seguir la movida de estar en una maquinaria que te obliga a ir a caballo. Por eso nosotros siempre hemos ido un poco tarde con los discos, pero como somos un grupo de directo, empezamos antes tocando que grabando, estamos acostumbrados.

-Ahora hay muchos que se califican como grupos de directo, como nos decían ya La Pegatina o Trashtucada.

C– Hay grupos que están más enfocados en eso, en el espectáculo y en reventar en directo, que nosotros en el principio éramos mas así. Pero en el momento en el que entran en juego los sentimientos hay canciones en las que vamos más despacio, son más tranquilas… No quiere decir que eso sea peor o mejor. El otro día Germán nos decía que hay dos tipos de conciertos que funcionan en España: los que hacen cantar y los que hacen saltar. Y si quieres hacer las dos cosas es difícil. Y nosotros estamos en ese umbral en el que tenemos canciones que lo mismo son más rítmicas, pero con cuidado, porque como te decía Ana, porque te meten una salsa y báilatela por favor, porque no es lo mismo hacen “puncha puncha” que un tumbao, y al que te toque un tumbao cuidado con lo que estás haciendo, porque ahí hay sabor, y el sabor viene de una tradición, y las tradiciones hay que respetarlas. Nosotros estamos a matacaballo entre hacer saltar y cantar, todo con sentimiento, todo nacido de cómo hacemos las cosas. Pero es difícil definir el concepto.

A– En Desfase, por ejemplo, es una canción en la que celebramos la nocturnidad y la alevosía, porque nosotros somos muy nocturnos, y es una canción que nos representa. Pero es que luego están…

C–  Los Hijos del Hambre, P´al Sur, que también nos representan y nos ponen los pelos de punta. O te están diciendo algo que te llega al alma, que lo piensas y te pones a llorar… Son cosas que como se pierdan en un concierto estás muerto. Y por mucha fiesta que hagas puedes estar vacío.

-Habláis de dos tipos de público en España, ¿cómo es en otros países?

C– Hemos tocado ya en 27 o 28 países y nos hemos topado con públicos que  valoran una música sin haberla escuchado antes. Y eso es la hostia. Te vas a Latinoamérica y como se valora allí la música no se valora aquí. O en Europa o cómo se hacen allí los festivales, en los que se ven familias enteras de concierto tranquilamente. O en Estados Unidos, que hemos estado tres veces, con gente de sesenta años, al terminar el show levantados aplaudiendo. Y te da rabia que en un país con el que nos sentimos identificados y tenemos muchas cosas enriquecedoras y una cultura tan potente. Para mí es un problema de base cultural, de no enseñar a la gente a valorarlo. Estoy viendo la serie de “Isabel“, con la mezcla que había entonces de culturas, musulmanes, judíos, cristianos… Esa es la base de lo que estamos haciendo ahora. Las jarchas, la poesía de entonces es la misma que se canta ahora. Y eso debería estudiarse en las escuelas como una asignatura principal. Es que con esos cantes estás también aprendiendo historia. Y lo que hacemos ahora, tanto lo latino como lo flamenco, viene de ahí, como las salsas o los cantos de ida y vuelta. Y me jode que una cultura tan rica la valoren más los de fuera. Y me da por culo que seamos un país de cerveza.

A– La música en España por la formación que tenemos y siempre se la ha considerado más ocio que cultura. Porque en el colegio enseñan música de la manera más aburrida posible. Si se la tratara con la importancia que tiene como agente cultural y representativo, pues guay. Pero no es así. Partiendo de esa base, pues bueno, hemos tenido la suerte de tener una acogida de la hostia así que estoy muy agradecida al público español. La música es algo muy democrático para valorarlo, si a la gente le gusta algo va a ir a verlo, aunque también hay apoyos como la promoción.

-Antes habéis hablado del nuevo disco que sacaréis el año que viene, ¿cómo será el nuevo proyecto de Canteca?

A– De momento, va a ser un poco pelar, como decía Miguel Ángel de quitar lo que sobra, la cáscara de la roca y sacar la escultura. Quitar todo lo que tapaba nuestra base, dejar los sentimientos de Chiki y los míos hechos canción con toda la complicidad que tenemos desde el principio y que después de doce años seguimos teniendo. Me apetece que la gente entienda a través de nuestras canciones qué es lo que hay aquí, y también en los bolos. En los conciertos del año que viene vamos a dejar bien claro quién es este señor y quién soy yo, y cómo somos y cómo es nuestra relación. Va a ser una cosa más pelada, más auténtica y más intensa.

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