Vila-Matas y el metalector

Por José A. Valverde

Vila-Matas 1

Mi incursión en la narrativa de Vila-Matas fue relativamente tardía pero implacablemente sólida. A través de “París no se acaba nunca”, entré en el universo de este autor tan especial y cuya trayectoria y evolución he acompañado a mi manera.

Tras el impacto de mi primera lectura, ya en 2004, inicié una inmersión en su obra, primero hacia atrás o,  mejor dicho, de atrás hacia adelante hasta ponerme al día. Desde ese punto he esperado sus novedades año a año.

En un primer análisis, puramente personal, del seguimiento de su producción se pueden observar tres etapas: los inicios ya brillantes y diferenciados de sus contemporáneos, la entrada y desarrollo en la metaliteratura de la que es principal abanderado y, por último, a la que ahora asistimos y que tras un par de novelas de transición yo llamaría la del Metaautor.

 Los temas del principio son variados aunque siempre entorno a sus obsesiones y su manera de observar y transpirar literatura. De este periodo me quedo con varias pero destaco “Lejos de Veracruz”. En todo este tramo de su obra vamos ya asistiendo a lo que es la formación de un universo propio y una manera de narrar alejada de los cánones habituales y, sobre todo, desde mi punto de vista, a la creación o transmisión de un sentido del humor que, en mi caso, percibo hasta en los fragmentos más solemnes, si es que los hay, de sus novelas.

En la etapa metaliteraria por excelencia, que para mí constaría de la citada “París no se acaba nunca”,”Bartleby y compañía”, “El mal de Montano” y con su cénit en “Doctor Pasavento”, asistimos a un fenómeno que creo que no se ha comentado lo suficiente. Si bien se reconoce que estos libros son un hito de una nueva forma de narrativa a nivel europeo incluso, no se hace el hincapié necesario en sus consecuencias: la aparición de lo que llamo el Metalector.

Al igual que en sus novelas Vila-Matas nos remite constantemente a obras, autores y citas reales o ficticias, sus lectores empiezan un proceso de investigación y seguimiento de las referencias que nos marca. Llegamos así a interesarnos por autores que desconocíamos o a los que no habíamos prestado la debida atención y se abre ante nosotros todo un campo casi inabarcable de intereses literarios nuevos.

 Sostengo esto por qué en mi dilatada experiencia como librero y, por tanto, prescriptor de libros, tomé la determinación de no recomendar nunca a Vila-Matas ya que o gusta o no. Tomé una postura pasiva y desde ella pude comprobar como los lectores que me preguntaban sobre Walser, Canetti o Xavier de Maistre, por ejemplo, eran lectores del autor barcelonés. Era entonces cuando sacando el tema, automáticamente se generaba un torrente de referencias comunes y de afinidades que venían de la misma fuente: Vila-Matas.

Es curioso pero el vínculo que pude establecer con algunos de ellos era muy fuerte y de mucho entendimiento. Como el de las personas que pertenecen a un club reducido y que no gustan mucho de presumir de ello pero que cuando se reconocen, la afinidad es instantánea. Hasta en el ya mencionado sentido del humor.

Desconozco la causa, tal vez una conexión mental imposible de precisar con el autor, pero soy incapaz de leerlo sin que mi expresión facial tienda a la del que se siente feliz.

 Tras dos novelas de transición en las que creo que Vila-Matas busca nuevas vías de expresión como son “Dublinesca” y la más floja en mi criterio “Aire de Dylan”, consigue ya en “Kassel no invita a la lógica” llegar al puerto buscado. Con una facilidad impresionante, a tener muy en cuenta, para no tomarse nada en serio a sí mismo, llega a lo que he denominado antes como Metaescritor: el escritor habla del escritor, en primera persona. Ya venía haciéndolo, pero evita referencias que no sean las suyas o la de trasuntos de sí mismo como el imaginario Autre.

 En definitiva un escritor que evoluciona y hace evolucionar a los que le seguimos por caminos ajenos al transcurrir de las corrientes literarias al uso, y no digamos ya a la vertiente comercial de la industria editorial. Precisamente este tipo de autor es el que pienso que está en predisposición de perdurar, planea sobre las modas y las coyunturas adyacentes a su oficio que cada vez es menos un trabajo entrando claramente en el campo del Arte.

Vila Matas 2

 

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