Lecciones

Por Javier Pachón Bocanegra (@pachonboc)

javier pachon bocanegro

“Los irresponsables independentistas han fracturado Cataluña”, con esta contundente e imprudente afirmación atizaba el pasado 3 de octubre a Mas y sus secuaces Javier Arenas, vicesecretario de Política Autonómica y Local por  el partido del Gobierno. Además de esa generalización -siempre negativa- que señala a cualquier independentista, la cita está cargada de una mezcla de prepotencia y propósito de aleccionamiento que recuerda mucho al “La economía, estúpido” utilizado como uno de los tres filones en la campaña de Bill Clinton en el primer lustro de los 90 y que le valió llegar al poder en dos ocasiones. Arenas, con menos éxito en Andalucía -no consiguió nunca acabar con el todopoderoso ‘régimen’ socialista de la comunidad-, después de ganarse el mote de “eterno aspirante” entre la oposición pretende dar hoy clases sobre méritos humanos en la Cataluña predicada por el FC Barcelona como cuna de la enseñanza de valors. Por ello, quizá, terminó por rematar la faena entre gestos de aprobación de sus compañeros: “España no está para recibir lecciones y sí para darlas”.

 

Desafíos, pujoles y encajes territoriales a un lado, con la desafinada acusación el popular rompe con el principio básico impuesto en cualquier escuela y familia: predicar con el ejemplo. Esto es, gozar de autoridad moral para recriminar o juzgar. Simple y sencillo. Cumplirán con la elemental regla, indudablemente. El modelo de responsabilitat que les otorga dicha legitimidad ética debe ser el uso de tarjetas más oscuras de lo normal que ha sido empleado por el PPSOE, militantes de IU, miembros de la patronal y de los sindicatos. Con total seguridad, el objetivo de semejante práctica era evitar que esa “fractura” que los “irresponsables independentistas” están causando en Cataluña se diese en España. El prototipo de moralitat será entonces la malversación de fondos públicos destinados a cursos de formación para el empleo en una comunidad que supera el 60 % de paro en menores de 25 años y que continúa a la cola en educación. Quizá el compromiso que no encuentran en esos nacionalistas esté en la concesión de indemnizaciones, como dijo Cospedal, pactadas “en diferido” y que “como fue una indemnización en diferido, efectivamente, en forma de simulación o de lo que hubiera sido, en diferido, en partes de lo que antes era una retribución” [sic] para algún que otro tesorero. Incluso se localizará en la sustitución de la retórica característica de los gigantes de la política por pantallas de plasma -el gran descubrimiento- para huir de las punzantes e incómodas preguntas de los periodistas no subvencionados que tanto hacen sudar. Puede que realmente la honradesa se halle en no cumplir con uno de los puntos estrella del programa electoral, en el que se habían volcado y por el que han tratado de adoctrinar en nombre del “derecho a la vida”, en razón a meras estimaciones de voto. A lo mejor la honestedat reside en la defensa tenaz y convencimiento al pueblo de la no entrada en la OTAN para terminar por pedirla poco después. Tal vez sean nombres propios como Gürtel o Malaya los que cedan esa potestad. ¡Quién sabe!


Analizando la ingente cantidad de argumentos que llenan el historial, queda claro que salvo que se haya dado una reforma a gusto del consumidor del término ‘responsabilidad’ -de igual forma que Pablo Iglesias lo hace con el de ‘casta’- el valor sobre el que realmente tienen libertad moral para dar “lecciones” es el de hipocresia.

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