Olivier Panis, rey del caos

Por Juancar Navacerrada
 
Todo piloto, futbolista, tenista y deportista, que se precia a instalarse en la retina del soberano, tiene que tener un pasado, algo que siempre bajo todas las condiciones, será recordado como algo heroico, infame e incluso por impericias siempre involuntarias que condenan a aquel que las hace al objetivo continuo de ojos que esperan otra nueva caída de alguien que, quiera o no quiera, se le ha catalogado como algo que en ningún momento ha buscado. Evidentemente pasar sin pena ni gloria, en la vida en general, te acaba condenando al más absoluto olvido de los dos días y a desaparecer del mapa.
Sin embargo, y metiéndonos en barrena en el caso del piloto francés, este ha dejado la marca en la carrera más caótica que se recuerda en la historia de la F1. Sólo cuatro coches terminaron aquella prueba y, uno de ellos, Panis, en su tercer año en la competición, logró además su primera victoria en el circo de la F1. Si es especial de por sí lograr una victoria tan deseada por todo piloto como es la primera, subirse, y estrenarse en el primer cajón del Gran Premio de Mónaco es. sin duda, el mejor sabor de boca.
Desde niño, se aprende, se educa al piloto en que en Mónaco no valen las escuderías. Da igual un Ferrari que un Minardi. Si corres, te estrellas. Las manos del piloto priman sobre todas las cosas y es sin duda algo que convierte la carrera del Principado en la más especial por todos los pilotos que forman el gran circo de la Fórmula Uno. Quién le iba a decir, a aquel piloto francés que clasificó en la 14ª posición que acabaría reinando en Mónaco. Quién le iba a decir, que, por cúmulos de infortunio, Michael Schumacher, Mika Häkkinen, Eddie Irvine, Jacques Villeneuve, Jean Alesi o Damon Hill acabarían contra la cuneta para alegría del lionés.
La victoria de Olivier Panis supuso para el piloto un ramillete de efemérides difíciles de repetir y que, sin duda alguna, catapultan al galo al olimpo del automovilismo francés. Es tremendamente complicado conseguir tantos reconocimientos en apenas 75 vueltas de trazado pero, el ex de la escudería Toyota, por aquel entonces en Ligier, rompió con las barreras de lo imposible y se alzó con la eternidad.Drapeau tricolore
El Principado se bañó en tres colores. El azul, el blanco y el rojo, se alzaron con el protagonismo del Principado monegasco. Panis, vistió al Principado. El piloto consiguió vencer por primera y única vez en su carrera deportiva, brindando al país galo con un triplete al que sumar la última victoria de una escudería francesa con, también, neumáticos franceses.
Pero ésto no queda ahí, ni mucho menos. Ya que se hace historia, se hace bien. O eso al menos debió pensar Panis cuando, tras salir de la 14ª posición en la parrilla de salida, logró la mayor remontada de la historia del Gran Premio para alzarse con un triunfo épico. Se superaron las dos horas de carrera y se completó un 90 % de ésta. 75 vueltas sobre las 78 reglamentarias, fueron suficientes para completar la historia. Solo el mencionado Panis, David Coulthard y Herbert completaron este porcentaje de carrera. Heinz-Harald Frentzen se quedó a una vuelta del podio debido a una colisión más dentro del caos existente en la prueba reina del Mundial de Fórmula Uno. 


 

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