¡Ponte ya la undécima!

Por Juancar Navacerrada

El Getafe CF es uno de los grandes méritos de la historia moderna del fútbol español. Tras aparecer en la máxima categoría en el año 2004, pocos habrían imaginado que hoy, 15 de septiembre de 2014, este modesto club de la Comunidad de Madrid seguiría atado a la Primera División de manera persistente. Parece que fue ayer cuando una pequeña ciudad del sur de la capital se hizo un hueco entre los grandes del fútbol de nuestro país. n_getafe_historicos-1312010Cuando lo que parecía una hazaña con características cuanto menos utópicas se efectuó. Como si de una epopeya, firmada por el más enrevesado de los literatos se tratase, aquella pequeña ciudad se haría grande, mayúscula, extraordinaria. Corría el año 2004, y el Getafe lograba un ascenso no planeado, pero no menos deseado por ello, con un Pachón intratable con cinco goles, que lo convertirían en inmortal. Pese a que uno de los goles parece que fue en propia puerta por parte de los isleños, el fuenlabreño siempre apuntilla lo mismo: “En el acta pone que marqué los cinco, así que con eso me quedo”. Desde aquel día han pasado muchos nombres por ese pequeño equipo, que poco a poco ha ido madurando con el tiempo. Desde el mismo Sergio Pachón, hasta el rumano Cosmin Contra, pasando por un jovencísimo Riki, un inexplorado Granero, o un desconocido Boateng, todas ellas leyendas que aunque parecen lejanas, no abarca más de una década.

La importancia de esta osadía la podemos comprobar en el vaivén que ha ido oteando el club azulón en el resto de equipos. El Getafe ha visto al Villarreal a un paso de meterse en una final de Champions, y a la vez ver como el equipo modelo por excelencia de la humildad, el buen hacer y el saber estar, sucumbía cayendo al pozo de la Segunda División. El Getafe ha contemplado como, uno de los equipos que acompañó al club en su viaje a primera, el Levante, descendía, y volvía a ascender dos ocasiones más. El Getafe ha visto muchas cosas en estos diez años, pero siempre desde el mismo sitio. No ha sido un camino de rosas, ni mucho menos, sobre todo cuando el equipo pudo descender en tres ocasiones, pero, siempre predominarán los años de bonanza, años en los que la permanencia suponía poco menos que un título, y que una victoria ante un grande, como ocurría en la primera visita del Real Madrid al Coliseum, era considerada fiesta local.Geta_Bayern

Con el paso de los años, Getafe ha vivido todo tipo de partidos, en los que el aficionado lloró, orgulloso de su equipo cuando éste caía frente a un Bayern cruel, despiadado, despedazando los sueños, no de una ciudad, sino de un país entero; aquel día, España era del Getafe. Pero también han manado lágrimas de alegría, cuando Getafe eclipsó el ‘maradoniano’ gol de Messi con una remontada gestada desde la esperanza. No había una forma más soberbia de coronarse que endosando un 4-0 a todo un Barcelona, que no sólo daba acceso a la primera final de la Copa del Rey, sino que ese triunfo sacaba el billete a la primera participación en la antigua UEFA del Getafe. ¡Y qué participación! 

Pero todo parece haberse enfriado en la capital del sur de la Comunidad de Madrid. La gente ha dejado de acudir al estadio. El Coliseum no registra listas de espera los veranos para adquirir los famosos pases de temporada. Han quedado los de siempre, los de Tercera, los de Segunda B. Ha quedado el sentimiento azulón. Han quedado las críticas a una afición escasa, pero fiel. Los 8.000 que acuden al estadio acuden lunes, jueves o domingo y eso es algo a valorar y que, por supuesto, no se hace. Pero el equipo sigue ahí.

Y es posible que esta afición haya caído en la pesadez, en la rutina más absoluta por el desprecio de muchos de los estamentos del fútbol pero, en Getafe las gargantas son de secano rápido así que, habrá que dejarles disfrutar de la undécima, que pese a todo, siempre hay mucha sed.

 

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