AzulOscuroCasiNegro

Por José M. Sánchez Moro

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Por el guión, a veces vuelvo a AzulOscuroCasiNegro. Película con dirección y guión de Daniel Sánchez Arévalo, el mismo de La gran familia española. Con ironía, uno una vez me dijo que el cine español era de fácil clasificación: la guerra civil española (en todas sus vertientes) y el Barrio Bajo (los travelos, las cárceles, el agarrotamiento de las clases medias…). Habrá excepciones, pero repaso sus palabras de líder de opinión testarudo y vocero, y veo que estaba en lo cierto.

Por entender y justificarme a mí mismo la sorpresa de la pasada ceremonia de los Goya, en la que Vivir es fácil con los ojos cerrados se coronó (imponiéndose a Las brujas de Zugarramurdi y a La gran familia española) como vencedora suprema me acerqué a la película de Sánchez Arévalo. Ya entonces estaban allí Quim Gutiérrez (haciéndolas de hermano mayor de aquella gran familia que supo invertir su tiempo y progresar socialmente), Héctor Colomé (en el papel del moribundo padre de la familia) y Antonio de la Torre Martín (como hermano depresivo y divorciado que cargaba con una hija y un hermano subnormal). Me interesó sobremanera la propuesta de Sánchez Arévalo en La gran familia española con el retrato de personajes tipo con los que a menudo uno tropieza en su día a día. Repasé su filmografía y di con AzulOscuroCasiNegro. Quim Gutiérrez, Héctor Colomé y Antonio de la Torre en idénticas demarcaciones.

La película, rodada en 2006 –siete años antes que La gran familia española– se inicia con el entonces imberbe Quim Gutiérrez escapando de su padre (Héctor Colomé) tras incendiar uno de los contenedores que ha de recoger a diario en su humilde trabajo de portero. La persecución termina con el derrame cerebral del padre que lo dejará postrado en cama de por vida. Adiós a las aspiraciones del joven licenciado en empresariales que, con un hermano en la cárcel (Antonio de la Torre), se verá en el deber de cuidar día y noche del padre.

Nací en un barrio de construcción antigua, listo para albergar a obreros. Aún hoy veo en los rostros de aquella película de Sánchez Arévalo los rostros que me acompañaban en las calles de mi infancia. Situaciones desgraciadas e indeseables que trastocaban la vida de aquellos que las padecían, determinando y condicionando sus capacidades de progreso social.

La vida en la cárcel, cuando todo es AzulOscuroCasiNegro, a veces permite tener momentos de disfrute y esparcimiento. Antonio de la Torre, vive a la espera de conseguir la libertad. En prisión se distrae acudiendo a un grupo de teatro donde conocerá a su novia, con la que intentará, valiendo esto para que ella pueda cambiar de módulo de prisiones, tener un hijo. Imposible: es estéril. Al salir de la cárcel, no sin recelos, le encomendará a su hermano, Quim Gutiérrez, cada vez más desesperanzado ante las negativas para encontrar un puesto de trabajo acorde con sus estudios, la labor de embarazarla él. Quim se ve en la obligación, pese a mantener relación de noviazgo con la joven de su adolescencia. La situación, muy inverosímil, terminará por la consolidación de una relación entre Quim y su cuñada.

Dicen que las temáticas de un novelista van todas a parar a un mismo punto, en algo que los estudiosos llaman tronco narrativo. Hay un novelista, que en Septiembre vuelve a Tusquets, llamado Luis Landero, cuyo eje temático se ha basado siempre en la exposición de humanos erráticos, en busca de un norte vital que es la entereza y la conformidad con las trabas que el destino impone. Sus personajes, anclados en una irrealidad imposible e incierta (se le tacha de novelista expresionista-kafkiano), sobrevivirán enteros a las situaciones asfixiantes del día a día siendo este su camino a la madurez personal. No es difícil encontrar equivalencias entre el novelar de Luis Landero y los azulesoscuroscasinegros de Sánchez Arévalo.

Daniel Sánchez Arévalo, un licenciado en empresariales que se hizo cineasta, incluye en AzulOscuroCasiNegro una de las crisis de madurez más fuertes en los últimos años: el reconocimiento público de la homosexualidad. El amigo de Quim Gutiérrez (Raúl Arévalo) pasa mucho tiempo en la azotea del edificio en el que viven ambos. Con unos prismáticos espía las casas de enfrente. En una de ellas, habita un masajista que añade a la cuenta del masaje una mamada o una paja. Para sorpresa del amigo todos los que acuden son hombres. Incluido su padre (Manuel Morón). Igualmente, padre e hijo, en paralelo a la trama principal de la película, acudirán a la sala de masajes. Pasado el tiempo reconocerán su homosexualidad los dos.

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