Santa Carbonero y su Monasterio de Telecinco

 

Por Andrea Suárez

 

sara carbonero

Dicen que todos los genios son personas incomprendidas y diferentes al resto, pero esto no significa que todos los diferentes o incomprendidos sean genios.

 ¿Alguna vez les han tachado de imbéciles? Y lo que es peor, ¿les ha tachado de imbéciles Telecinco? Creo que la respuesta puede resultar obvia para muchos, pero voy a ir más al grano: A mí, el subdirector de los Informativos de Telecinco me tachó de imbécil, de no saber nada del gremio. No me lo tomé tan a pecho como parece porque realmente nunca he trabajado en televisión por lo que a mi temprana edad respecta y porque ese señor, de cuyo nombre no quiero acordarme, sé que acabará dándose cuenta algún día de que yo salí de esa habitación sabiendo que Telecinco es la basura más rastrera y más poco ligada al periodismo fiel, honesto e imparcial del que a mí, una simple estudiante, me han hablado.

 Pero había muchas más personas como yo en ese momento, no se obcecó en mí así porque sí. Resulta que mencioné a Sara Carbonero -El talón de Aquiles de Telecinco, conjuntamente con la Esteban-. Y diréis: “¡Qué bajeza, Andrea! ¡Qué poco profesional!”. Tampoco es que mis intenciones fueran las más nobles, lo reconozco, pero es que a mí un hipócrita me pesa más que la posibilidad de que una hormigonera pueda pasarme por encima.

 Empecemos por el principio, que no por el final. El señor subdirector, llamémosle Subdi, descargó su alma entera en lo que ÉL SOLO consideró un emotivo discurso. En dicho testamento, nos habló a los allí presentes, infantiles y tontos estudiantes, de lo muy bonita que es la profesión de periodista y que no se busca a nadie guapo o guapa para que quede bien delante de la cámara, sino que se busca el talento. Fue en ese momento que yo tuve que preguntar: “¿Y qué pasa con Sara Carbonero?”. Fieles lectores, entiendo perfectamente a Pandora con el tema de su cajita de los cojones. Ojalá me hubiera dado por callar porque, con los dolores de cabeza que sufro, tuve que soportar una retahíla de palabras ahogadas en odio y todo un abanico de expresión de miradas furtivas. De todo eso, se podían extraer unos argumentos claros a los que Subdi se aferró cual lapa y por los que no me dejó ni hablar, porque soy una imbécil, una incrédula y no sé nada del gremio.

En primer lugar: “Sara Carbonero es una chica con muchísimo talento”.

 Claro que sí, rebosa talento; lo veo en todos y cada uno de sus planos en televisión. Tiene tanto talento, que ha trabajado en radio, sabe escuchar y da la información que a ella le sale de las narices. Y eso es talento. Desprende tanto talento, que su blog rezuma periodismo, ARTE. Miren ustedes si tiene talento, que si Sara Carbonero cree conveniente informar al mundo de que ha pintado la habitación de su hijo el día en que muere Mandela, pues se lee y ya está, que es información de vital importancia para los cuarenta y siete mil millones de españoles que hay. Que esa entrada de ese blog cambió a última hora la agenda-setting de los medios a nivel nacional. No digo que fuera internacional porque ya sería pasarse, pero a nivel nacional, seguro. Y ESO ES TALENTO. Porque no llega a aclarar que pintó la habitación de su hijo con pinturas acrílicas y a mí me da algo.

 En segundo lugar: “Da la casualidad de que es guapa y la envidia es muy mala”.

 ¿Lo dice por mí? Si lo cree usted, Subdi, que tiene experiencia en el sector, pues será verdad. Todas las noches lloro, y me riegan las mejillas unos goterones grandes como cerezas del Valle del Jerte porque le tengo envidia a Sarita.

Alguien me recuerda siempre que la envidia es pariente de la rabia, y si tuviera que sentir envidia por todas las personas que son más guapas que yo, créanme ustedes que ya me hubiera destruido yo sola. Además, dudo mucho que yo ni nadie que sepa estimarse a sí mismo tal y como es pueda sentir envidia de una persona que utiliza reiteradas veces en un mismo párrafo, en televisión abierta, DIJO. “X dijo tal e Y dijo esto otro, pero S dijo que no”. ¿Y es usted, Subdi, el que realmente pretende darme a mí clases de periodismo? Yo no me preocuparía en los “intentos de periodista” y le prestaría atención a la plantilla que tengo en mi informativo; Quizás debería mandar a la Chica Pantene a que haga de nuevo la carrera, porque no se quedó muy bien con la cantinela la primera vez.

 Y, por último, el argumento estrella: “¿Qué culpa tiene ella de ser la mujer de Iker Casillas?

 Sí señor, porque los Cerros de Úbeda están aquí al lado. Léase que yo en ningún momento quise mencionar a su marido, EN NINGÚN MOMENTO, porque ella empezó en la televisión antes de conocerle a él. Estamos hablando de que está trabajando ahí porque es guapa y no por su nuevo papel de celebrity. Pero vamos, se ve que no he sido la única que ha intentado sacar el tema, por lo que probablemente esto se lo haya sacado de la manga porque lo tiene ahí de reserva. Eso o porque también padece de “La sordera de me suda la polla”. TALENTO Y PERIODISMO.

 Y aquí acaba la lección de mi amigo Subdi. Pero pocos minutos después, entra en escena el personaje clave que desmoronará todos los rebuscados argumentos de su querido compañero, dando a entender que la comunicación en el equipo no es especialmente sólida: Entra el director del Informativo, Don Pedro. ¿Qué por qué es importante? Porque lo que nos vino a decir nuestro amigo Pedro, sin titubear, fue lo siguiente: Telecinco es una cadena POR y PARA el entretenimiento y lo único que importa en todos sus programas, incluyendo sobre todo el Informativo, es llegar al máximo de audiencia; las cadenas que digan que la audiencia no importa, es porque tienen menos que nosotros. Además, somos la única cadena que difunde la importancia de aprender nuestra lengua, el Español.

 Corríjanme si me equivoco, pero Pasapalabra originariamente era de Antena 3, ¿no?

 ¿Creen ustedes ahora que en Telecinco se buscan realmente auténticos profesionales o lo que pretenden hacer es instar a la gente a que busque espectáculo, jolgorio, sensación de calidad y juventud sin tener en cuenta la honradez, la dignidad y la objetividad propias del buen periodismo?

 Que no decaiga, una vez más: Arriba la Esteban y a las feas que Telecinco no nos coja el currículum (Y ojalá que así sea…).

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