Los áticos más famosos de la literatura

Por José Manuel Sánchez Moro

 

Atico 1

 

 

-¿Qué es un ático?

La Real Academia de la lengua Española dice: último piso de un edificio, generalmente retranqueado y del que forma parte, a veces, una azotea; o: último piso de un edificio, más bajo de techo que los inferiores, que se construye para encubrir el arranque de las techumbres y a veces por ornato.
También si eres de Atenas, te colgará el gentilicio de ático. Igualmente, si cursas estudios de Filología Clásica (lastimosamente desusados ya) la modalidad de griego antigua que estudiarás, que no será la lengua en la que escribía Homero, será el Ático Jónico.

-Ejemplo de ático en la vida diaria.

Hay áticos y áticos. Uno, por ejemplo, sito en la calle donde vivían mis padres encierra un especial atractivo para mí. En él se puede, uno vez uno ha indagado en ello, resumir la evolución social del país España. Primero fue lugar de reunión de una célula de barrio del PCE. Eran aquellos tiempos en que se dejaban crecer las barbas, los lectores clandestinos teorizaban inciertamente sobre la reestructuración de un país, en las universidades –al no haber información muchos cayeron en ello- circulaban drogas duras, se formaban del compromiso inquebrantable emanado de una causa ideológica parejas que acababan en matrimonios y cuando se echaba el cierre al ático todos los tertulianos inciertos de barbas largas que se amaban desde la ideología acudían a su particular e improvisado “Penta” a sacar algo en claro con sus respectivas “chicas de ayer”. Una vez entraron en manada, dando tortas a tutiplén, un grupúsculo de adolescentes falangistas en el ático y contra lo que se puede pensar en favor de lo que se ha dicho no fue el dueño el que, descubriendo las peligrosas ocupaciones políticas de los inquilinos, inhabilitó para estos el recinto, sino los propios inquilinos, contra lo que se ha dicho fueron los inquilinos, los que optaron por trasladarse a un recinto más favorable. Luego de ser lugar de asamblea de barrio, fue pajarería. Y esto fue un rico adinerado que venido a menos, casi un desgraciado, prefirió la soledad del ático para encerrarse con aguiluchos, cernícalos y demás aves en peligro de extinción, de cuya naturaleza y leyes biológicas era experto. A él en favor de lo que no se ha dicho y contra lo que se pueda pensar, lo echaron por cultivar marihuana y distribuirla. Dicen que trazó un tabique a mitad del recinto sin consulta ni permiso del casero –que para aquel entonces no era ya el mismo que lo alquiló a comunistas, sino una hija- y eso no estaba, con lógica fácilmente aplicable, en los puntos del contrato. Luego se alquiló el ático a un despacho de ingenieros. Dos meses duraron. Por último y hasta hoy que por impago ha sido desocupado y espera, con un letrero bien iluminado colgando de la reducida fachada que ostenta, un nuevo inquilino. Quien lo ocupó por última vez fue Gabriela. Uruguaya de nacimiento y con dos años de carrera universitaria de veterinaria. Dos porque a mediados del tercero quedó embarazada. Embarazada de un barriobajero que la abandonó. Y ella, a trabajar para darle la vida a un niño. Se dedicó a escribir con tal esmero que logró, primero desde publicaciones en revistas, luego dando el salto a una novela en una editorial que, aunque independiente, le abría las puertas de otras mayores, cierto prestigio. Pero quedó ahí como si hubiera sido un susto, un repentino despertar, o un leve atisbo del porvenir –del porvenir en forma de estatuilla siria, de estatuilla azteca que adopta la simbología de la bienaventuranza -, quedó ahí el salto definitivo a una consagración que le hubiese hecho abandonar aquella vivienda. De eso no se podía vivir, no se generaba dinero, y el no pagar, con lógica fácilmente aplicable, no estaba en los puntos del contrato.

Atico 2

-Ejemplos de áticos en la literatura.

Hace algún tiempo contaron que Vargas Llosa antes de ser escritor que publica fue un escritor fantasma. Y resultó que se fue a ser escritor fantasma a París, lugar en el que residió años de su vida. Y fue a escribir, esto es lo que más atractivo encierra, a un ático novelas que no firmaba. Esto lo contarían para que “El héroe discreto” vendiera un poquito más y tendría su aquel en desvelos y minuciosos estudios de estilos y paralelismos entre toda su obra publicada e inédita.

vargas+llosa+adulto

Mario Vargas LLosa en su juventud

Hace mucho me confesó una amiga que estaba enamorada. Enamorada del tío Román. Y es que es imposible para mi amiga, para mí, ya lo fue para Andrea –es Carmen Laforet autobiografiada- no derretirse ante el violinista que se llamaba Román; el violinista que vivía en un ático, teorizaba empleando aforismos y “fumaba en cuclillas”. “Nada” de Carmen Laforet es la historia de los secretos infinitos de la posguerra española, la desolación anímica y psicológica que, en el personaje del tío Román, cobra una simbolización extrema a partir del lugar en el que vive tan alejado del suelo como él de la realidad. El violinista que vivía en ático y “fumaba en cuclillas” luchará contra el repudio, la incomprensión y terminará por suicidarse empleando una navaja de afeitar.

carrer d'aribau

Lugar donde vivía la familia barcelonesa de Andrea

A Josu Ruiz, protagonista de la novela de Fernando Aramburu “Fuegos con limón”, no le fue nada bien. Del rabioso grupo de literatos juveniles “La Placa” será él el único poeta. Hijo de ricachones suizos, vive en pleno estado de bohemia en un ático. Es un ático singular. En él hay una pizarra en la que a diario y al despertar deja escrita una sentencia de carácter filosófico. El alquiler del ático se sustenta en el dinero que Josu Ruiz recibe mensualmente del último piso, el que está debajo del ático, que está alquilado a etarras. En ese ático se bebe en abundancia. Y, con el alcohol, se experimenta. Mezclas explosivas de nombres desacertados. Una de ellas denominada “Fuegos con limón” dará nombre a la novela, tal vez, porque la ambición del reconocimiento literario y la consagración literaria son causa de una curda mal gestionada. En la novela Josu Ruiz sabe enamorar. El grupo pasa por varias fases y una de ella es la desmembración, que está potenciada por la relación amorosa entre Josu y una joven comunista. Solo un miembro del grupo conseguirá el objetivo de obtener cierto reconocimiento literario, será Genaro Zaldúa con menor talento que Josu pero mayor dedicación. Josu terminará primero durmiendo en un coche, después emigrando a Sudamérica.

Anuncios