Wilder, ¿director de comedias?

Por José A. Valverde

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Ya que estos van a ser unos artículos dedicados al cine clásico y que la revista es Rick’s Magazine, se impone decir aquello de “Este puede ser el inicio de una gran amistad” frase que, como sabéis, le dice Rick Blaine (Bogart) al coronel Renault (Claude Rains) en uno de los finales más célebres de la historia del cine: el de Casablanca.

Lo que pretendo proponer en ellos es una reflexión u opinión que invite al intercambio de pareceres y a la participación. Del mismo modo va a ser norma general no desmenuzar las películas más de lo estrictamente necesario. Tampoco aportar muchos datos técnicos fácilmente localizables en las numerosas páginas dedicadas al cine a las que tenemos acceso desde esta ventana indiscreta que es nuestro ordenador.

El cine es un arte, no sé si el séptimo, cada cual tendrá su orden de prioridades, y como tal está sujeto a todo tipo de valoraciones objetivas y subjetivas. Me interesan principalmente estas últimas, de ahí las “reglas del juego” que enumeraba anteriormente.

Aunque somos muchos los aficionados, algunos muy expertos, al cine clásico, no todo el mundo tiene por qué saberlo todo así que también es un reto importante que estos textos animen a ver ciertas películas o a revisarlas a quien no lo haya hecho.
En definitiva será un placer seguir vuestros comentarios y debatir lo que consideréis oportuno enriqueciendo sin duda estos contenidos.
Ahí va la primera propuesta:

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Wilder, ¿Director de comedias?

Mayoritariamente reconocido como el maestro de la comedia en el cine, tanto como director como en su faceta de guionista, no voy a poner en duda este aspecto pero si quiero lanzar una reflexión: Wilder a lo largo de su dilatada trayectoria 27 películas dirigidas y 73 escritas, incluyendo adaptaciones  para TV, entre 1929 y1995 tuvo tiempo y talento para abordar casi todos los géneros. Traigo esto a colación por qué tres de sus películas que más me gustan, y que comentaré después, no son comedias. Se trata de Perdición, El crepúsculo de los dioses y Testigo de cargo. No quiero dejar de comentar aunque sea de pasada otras que, a mi entender, son básicas en su filmografía como Días sin huella  y El gran carnaval así como sus dos películas más discutidas y que para mí tienen un alto nivel: La vida privada de Sherlock Holmes y Fedora. No entro a comentar las comedias ya que está fuera de toda duda el merecido calificativo inicial demostrado en cintas tan reconocidas como Con faldas y a lo loco o El apartamento.

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En 1946, en pleno auge del Film Noir, se adentró en él para rodar una de las, probablemente, mejores cinco películas del género: Perdición (Double Indemnity). La película reúne todos los ingredientes esenciales que marcan los cánones del Cine Negro tales como los flashbacks, las tramas enrevesadas, el hombre corriente que acaba siendo engullido por el embrujo de la femme fatal de turno y altas dosis de tensión. Como genio que era, incluyó un elemento más, poco común hasta entonces, una especie de voz de la conciencia o de “Pepito Grillo” del protagonista, su jefe y mentor Barton Keyes (E.G.Robinson). La relación que tienen los dos a lo largo del metraje es cada vez más cercana en lo personal y lejana en lo moral. El final es el culmen de esa relación casi paterno-filial. Wilder tenía un final alternativo que no voy a desvelar pero, en mi opinión, el que eligió es óptimo. Merece mención destacada el personaje de Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwick) que lleva la perfidia de las mujeres fatales a su máxima expresión. Cautiva tanto a Walter Neff (Fred MacMurray) como al espectador que casi se pone de su lado.

 

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La dirección de actores que hace Wilder es impecable y a las grandes virtudes de Robinson y Stanwyck consigue añadir lo mejor de la carrera de MacMurray junto a El apartamento. El guion de Wilder y Chandler partiendo de una novela de James M. Cain y la perfección técnica en el tratamiento de las luces y sombras hacen el resto.

 Otro giro en la filmografía de Wilder se dio con  El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) en 1950. Aborda el tema del cine dentro del cine. Nos habla de la trastienda del negocio cinematográfico y el ocaso de artistas que no superaron el paso del tiempo y la aparición del cine sonoro, como Norma Desmond (Gloria Swanson) o el fracaso de jóvenes talentos, un guionista en este caso, que acaba convirtiéndose en un gigoló a sueldo tras la cortina de la escritura de un guion por encargo. El papel masculino principal recae en William Holden pero las apariciones de Von Stroheim como secundario y los cameos de Buster Keaton y Cecil B. DeMille acaban de contextualizar el tema del que nos habla la película. Su crescendo final, que nos remite al principio, es de una maestría máxima con la delirante escena en la que Desmond se prepara para su último primer plano.

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Paradójicamente el papel que interpretó Gloria Swanson acabó siendo finalmente el más reconocido y recordado de su carrera. ¡Un tanto más para Wilder!

11 FOTO DE JOSE A VALVERDEPor último el repaso de los tres títulos que no son comedia y que forman parte de lo más selecto del cine de Wilder, nos vamos a otro género, el de películas de juicios, con Testigo de Cargo (Witness for the prosecution) en 1957. Wilder erige esta obra maestra del equívoco y el dialogo sobre dos pilares esenciales, la novela de Agatha Christie y la portentosa actuación de uno de los mayores monstruos de la interpretación de todos los tiempos: Charles Laughton. La maestría del director dota a la película del dinamismo necesario para no aburrir con interminables planos de juicio. Intercala una segunda y tercera tramas de las que se encargan por un lado el citado Laughton y su enfermera, papel que interpreta su esposa en la vida real Elsa Lanchester, y por otro Tyrone Power y una espléndida Marlene Dietrich.

El ritmo se va acelerando conforme nos acercamos al final y es entonces cuando este monumento a la sorpresa nos zarandea varias veces en sus últimos diez minutos. En definitiva un cóctel perfecto de guion, dirección y talento interpretativo en el que tan solo se podría exigir un poco más a un demasiado estirado Power, más acostumbrado a otras aventuras. Bueno, hasta aquí el somero repaso a mis tres películas favoritas de Billy Wilder. A partir de aquí sois vosotros los que dais vida y sentido a esta sección.

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