V PAJARRAKO ROCK

Por: Francisco Lirola.

Fotografías: Francisco José Gallegos.

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A estas alturas, decir que la música es una parte fundamental en nuestras vidas es una obviedad. Todos tenemos no una, si no varias bandas sonoras para cada una de nuestras etapas vitales y para cada momento: cuando estamos de fiesta, cuando trabajamos o estudiamos, cuando nos rompen el corazón, cuando cantamos en la ducha… Se podría decir que nos condiciona como personas, que nos define y nos hace ser como somos. Nos transmite fuerza, energía y pasión. Es esta pasión lo que lleva a organizaciones como Tubo de Eskape a organizar eventos como el Festival Pajarrako Rock.

La quinta edición del Pajarrako Rock nos trajo más de doce horas de música, con bandas locales, provinciales y nacionales. Vanesa Lidueña, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Vícar, colaboradores del evento, nos explica que a la asociación Tubo de Eskape no les costó mucho convencerlos para organizar este festival gratuito, “es un proyecto joven, vivo y les echan muchísima ilusión. Y desde el Ayuntamiento de Vícar creemos que es responsabilidad de los gobernantes poner todo a disposición de una asociación joven con ganas de trabajar y de hacer algo por los demás y fomentando la cultura“.

Abrieron el festival los potentes Komo Kome la Kaballa, seguidos de La Mala Pita. Los vicarios Kinsey fueron los terceros, con la gran voz de su cantante, Susana. “La colaboración de las asociaciones es fundamental, nos da una oportunidad a los grupos locales“, nos explicaban después de su concierto, demostrando lo necesario de este tipo de eventos para el crecimiento cultural de la provincia y para el mantenimiento de los grupos locales. Les siguieron los virgitanos La Camada del Zorro, que con temas como “Oso panda” de Lendakaris Muertos, “La republicana” de Reincidentes o “El tren” de Leño animaron al público y lo hicieron moverse. Continuaron los veteranos Alcazaba y su rock del sur, que dejaron paso a Chotajo, que contagiaron la energía que desbordaban a su público, incapaz de estar quieto. Hubo quien incluso voló durante su concierto. Los Dead Road se cayeron del carel debido la enfermedad de uno de sus integrantes y fueron sustituidos por Negocio, quienes dieron ya paso a los grupos nacionales.

Envidia Kotxina ofrecieron un concierto impecable, con temas como “Daños colaterales” o “Por lo visto” no dejaron que el público se quedara quieto. Los Chikos del Maíz levantaron a la gente con temas como “Gente V.I.P”, “El de en medio de los Run DMC”,  “Mi Patria Digna” o “Llamando a las Puertas del Cielo”, canciones certeras, y directas contra los poderosos y las injusticias. También nos dieron un pequeño adelanto de su próximo disco, “La estanquera de Saigón”, que saldrá este septiembre y con el que, esperamos, no dejen a nadie indiferente. Pero los reyes de la noche fueron, sin duda, Narco. Los sevillanos y sus letras correosas y viscerales congregaron la mayor cantidad de público del festival (unas 1.500 personas se estima que pasaron por el recinto en total). Nos hicieron saltar y cantar como posesos en temas como “La Hermandad de los Muertos”, “Sotánico”, “La Puta Policia” o “Tu Dios de Madera”, himnos furiosos y salvajes. Cerraron la velada los alegres ritmos de No Potable Circo Ska.

Es el momento de que Almería despierte“, nos dijo Vanesa Lidueña, . Es gracias a festivales como el Pajarrako, el The Juerga´s Rock o el Albox Rock y a quienes se atreven a organizarlos que esta provincia, marcada siempre por la pobreza y el abandono tanto por el Gobierno central como por el autonómico, puede hacerse un hueco en el panorama cultural de nuestro país. Esperemos que esto nunca deje de crecer.

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