Jack Kerouac y la Generación Beat

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Jack Kerouac

Por: Diego Rodríguez

¿Vas a algún sitio o simplemente vas?

Siempre tengo el mismo problema cada vez que me enfrento a un clásico. Al terminar de leerlo no se muy bien si me gusta o no me gusta. Si digo que el libro me ha gustado, una vocecilla en mi mente me dice: claro, es un cásico, ¿cómo no te va a gustar? Pero si en cambio por mi cabeza pasa la idea de que el libro no me gusta, normalmente porque esperaba otra cosa, otra vocecilla me dice: ¿qué esperabas? ¿que cambiara tu vida?, no puedes leer un libro creyendo que va a despertar en ti una admiración solo comparable con lo que siente un miembro del Vaticano al leer la Biblia. Algo similar me pasó con la lectura de On the road de Jack Kerouac, mientras lo leía no sabía muy bien lo que significaba para mí, aunque ahora lo tengo en una estantería apartado de los demás libros, solo, porque se merece un trato especial.

 

50s-familyRomper con el American Way of Life

Las guerras siempre han influido de manera notable en las generaciones literarias. En España no hay más que hablar de la Generación del 27, pero en Estados Unidos pasa algo similar. Tras la Segunda Guerra Mundial la sociedad americana se empieza a desarrollar lo que ya conocemos como la American Way of Life, una forma de vida basada en el consumo, completamente superficial que el capitalismo más feroz estableció como lo correcto. Es en este contexto cuando nace la Generación Beat, no voy a hablar de en qué año nace ni por qué se llama así, eso no es lo importante. Lo importante de verdad es la actitud que adoptan. Los más destacados son: el poeta Allen Ginsberg, los escritores Jack Kerouac y William S. Borroughs y el gran Neal Cassady. Este último no fue escritor, de su puño y letra sólo se conservan algunas cartas que escribía a sus amigos, pero fue la gran inspiración de este grupo, apareciendo en las novelas de la mayoría de sus compañeros beatniks.

Mientras que la sociedad americana acepta y adopta como suyos esos valores clásicos, esta generación busca romper con todo stablishment, buscar la libertad, pero no una libertad básica basada en el término filosófico del libre albedrío que consiste en hacer lo que uno quiera, sino una libertad mental puramente espiritual. Vivimos en una sociedad que nos impone mil cosas, nos dice qué está bien y qué está mal, pues los Beat no tienen otro objetivo que romper con todo eso.

 

On the road

El libro On the road o En el camino de Jack Kerouac ha logrado establecerse como la obra por excelencia de la Generación Beat ya que en él se retrata, a través de una serie de viajes de carretera, el verdadero pensamiento y filosofía de vida de los Beat. Filosofía que consiste básicamente en las drogas, el sexo, el disfrute y el huir de lo convencional. ¿Vas a algún sitio o simplemente vas? Dijo un policía al ver a ésos jóvenes semi-vagabundos al borde de un Cadillac robado. Y es que esa es la idea del libro. Lo importante es la movilidad, escapar de lo establecido, cada cual por su motivo. Kerouac se quedó sin inspiración y no hay nada peor que un escritor sin musa, y decidió hacer una serie de viajes a través del continente norteamericano para luego escribir sus aventuras con su álter ego, Sal Paradise, como protagonista. Viaje que hizo de la mano de Neal Cassady que da vida al personaje de Dean Moriarty, que no buscaba inspiración y no iba a ningún sitio, simplemente iba y elegía la vida del vagabundo como una forma de vivir sin meterte en nada de lo que la sociedad quería.

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Disfrutar a través de los sentidos

            “—¡Por el amor de Dios! Están haciendo que el coche se balancee — Y de hecho estábamos haciéndolo al compás de nuestro ritmo y de LO que habíamos captado y de nuestra alegría al hablar y vivir y de las innumerables particularidades angélicas que acechaban nuestras almas y nuestras vidas.”

Jack Kerouac.  En el camino, 1957

Las drogas son malas. Claro que sí, pero hay quien las toma para liberarse. En el ensayo Las puertas de la percepción de Aldous Huxley, se ve más que claro que tomar ciertas drogas ayuda a entender el mundo desde un punto de vista metafísico y trascendental mucho más completo. La Generación Beat buscaba disfrutar de la vida a través de los sentidos, de las experiencias, por eso los textos de estos autores representan una especie de éxtasis vital traído a lo físico a través del sexo, las drogas y el alcohol. Una de sus principales influencias literarias es Walt Whitman en su libro Hojas de hierba, un libro de poemas publicado en 1855 que expresa una profunda alegría y alabanza por los sentidos y el cuerpo humano, poniendo lo mundano en el punto de partida para elevar la mente. Algo similar decía su otra gran influencia, Rimbaud, con su idea de considerar al poeta una especie de vidente que consigue ver las cosas a través del desarreglo de los sentidos. Las experiencias físicas empujan la mente, y cuantas más tengamos más libres vamos a ser. Los Beat pensaban que la sociedad propone una forma de vida aburrida, intentando que nos acomodemos en sus moldes, pero hay que renegar de eso y experimentar con nosotros mismos, palpar nuestros límites como si no hubiera límites y así poder elevarnos.

 

Las influencias de la Filosofía Oriental

Como se ha podido ver, el pensamiento, el transcendentalismo, forman una parte muy importante de esta generación. Esto ha llevado a que los beatniks se vuelquen en la filosofía oriental y vean en corrientes de pensamiento como el budismo, una solución al misticismo que necesitan pero que no encuentran en la sociedad que les ha tocado vivir. El propio Kerouac escribió un libro titulado Los Vagabundos del Dharma en el que se ve su clara tendencia budista. Y es que, para esta generación que quería renegar del American way of life, las filosofías orientales presentan un punto de vista anti materialista, una disciplina espiritual alternativa que permite escapar de lo innecesario a través de la mente.

Hay quien considera Los Vagabundos del Dharma una especie de biblia para los hippies, que adoptaron casi toda la corriente de pensamiento que habían sembrado los Beat años atrás.

“El mundo entero es una cosa llena de gente que anda de un lado para otro cargada con mochilas, Vagabundos del Dharma negándose a seguir la demanda general de la producción de que consuman y, por tanto, de que trabajen para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan, como refrigeradores, aparatos de televisión, coches, coches nuevos y llamativos, brillantina para el pelo de una determinada marca y desodorantes y porquería en general que siempre termina en el cubo de la basura una semana después; todos ellos presos en un sistema de trabajo, producción, consumo, trabajo, producción, consumo… Tengo la visión de una gran revolución de mochilas de miles y hasta de millones de jóvenes norteamericanos con mochilas y subiendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños rían y que se alegren los ancianos, haciendo que las chicas sean felices y también las señoras mayores, que serán más felices todavía, todos ellos lunáticos zen que andan escribiendo poemas que surgen de sus cabezas sin motivo y siendo amables y realizando actos extraños que proporcionan visiones de libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas.”

Jack Kerouac. Los Vagabundos del Dharma, 1958

 

El libro como una gran actuación de jazz

“En 1947 el bop estaba volviendo loca a toda América. Los tipos del Loop soplaban, fuerte pero con aire cansado porque el bop estaba entre el periodo de la Ornitología de Charlie Parker y otro periodo que había empezado con Miles Davis”

“Un joven a lo Charlie Parker con aspecto de estudiante, la boca muy grande, más alto que los demás, serio. Levantaba su saxo y tocaba tranqula y pensativamente y obtenía frases de pájaro y una arquitectura lógica musical a los Miles Davis. Eran los hijos de los grandes innovadores del bop”

Jack Kerouac. En el camino, 1957

 

Con la consolidación del swing a principios de los años 20, el jazz empieza a cambiar. Predominan los ritmos medios y rápidos y crece el protagonismo de los solos y las improvisaciones. Pero a finales de los años 30, las Big Bands características del swing empiezan a considerarse demasiado restrictivas y los jóvenes que sustituían a los músicos más mayores empezaron a aprovechar sus solos para experimentar con la música e introducir ritmos mucho más frenéticos. A base de esta forma de romper las normas, en la década de los 40 nace el bebop, uno de sus  máximos referentes es Charlie Parker. En la novela de Kerouac se hacen continuas referencias al bop, que mantiene fascinado a los personajes, sobre todo a Dean (Neal Cassady), y recorren el mundo de los bares nocturnos y las jam sessions retratándolo de una manera fascinante.

Para Kerouac, el bebop no solo era una forma de música, sino que representaba una actitud rebelde al romper con los moldes establecidos previamente, justo lo que buscaba la Beat Generation. El bebop había evolucionado desde un género musical para convertirse en una actitud de vida y, para Kerouac sobre todo, en un género literario. El autor intentaba escribir imitando una improvisación de jazz como las que se oían en los bares nocturnos que frecuentaba. Ritmo rápido, frases cortas y conceptuales que otorgan a Kerouac el título de “heredero de Charlie Parker”.

 

Mamá, mamá, de mayor quiero ser negro

Hasta finales del siglo XX los negros en Estados Unidos no han logrado alcanzar el estatus que merecen y que aún hoy recibe ataques, pero a principios de siglo, la sociedad americana tenía una imagen dual de las personas de raza negra. Por un lado, eran descendientes directos de esclavos y representaban las clases sociales más bajas, eran una clase de deshecho social. Pero por otro lado, los negros dominaban la música y cuando se subían a un escenario parecía que tenían un don divino. Es aquí cuando aparecen los hipsters. Actualmente la palabra hipster se utiliza para denominar a una subcultura que poco tiene que ver con la original que surge en los años 40. Los hipsters de entonces eran gente blanca que frecuentaba el ambiente de los negros, sobre todo en los clubes de jazz. La Generación Beat era hipster. Como renegaban de los valores tradicionales americanos, la cultura negra que se movía por bares que solo abrían a altas horas de la noche, en la que circulaba droga, sexo y música atrajo de manera enérgica a estos intelectuales.

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Influencias posteriores

Debido al carácter mayormente contracultural del que dispuso la Generación Beat, sus hazañas pasan a la historia eclipsadas por otras que se consideran más importantes. Pero esta generación presentaba una mentalidad tan fuerte y tan necesaria en aquella época que se consolidó como una gran influencia para los movimientos que estaban por venir. Su lucha por la libertad mental y sexual ayudó a crear un ambiente perfecto para el desarrollo de los movimientos por los derechos de los negros, las mujeres y también de los homosexuales. El propio Neal Cassady no se consideraba homosexual y había estado casado con varias mujeres pero también había practicado sexo con hombres como simple acto de liberación.

Además de la estética y los viajes en las inmensas carreteras de Estados Unidos que ellos propulsaron, su forma de entender la vida sirvió de inspiración para los hippies. Ambos movimientos tienen muchas diferencias, los beat son más existencialistas mientras que los hippies abogan más por la felicidad, pero la semilla de libertad y auto determinismo que plantaron los beat fue la que propulsó el movimiento hippie. También el mundo del arte, sobre todo la música, ha sido muy influenciado por los beat. No me refiero a una influencia musical, sino a una influencia de forma de ser, de forma de ver la vida que adoptarían grandes músicos como Janis Joplin, Jim Morrison y Bob Dylan.

Bob Dylan y Allen Ginsberg frente a la tumba de Kerouac

Bob Dylan y Allen Ginsberg frente a la tumba de Kerouac

 

Está claro que la Generación Beat apareció en América cuando más se necesitaba. Cuando uno habla de ella no puede evitar mirar al presente y darse cuenta de que con el cambio de siglo nos hemos vuelto a hundir en una espiral de valores muy frágiles; ya no tenemos una gran guerra de la que ser hijos, ni una dictadura de la que escapar y nos quedan muy pocas libertades por conquistar. Va siendo el momento de que llegue una nueva generación que se atreva a darle la vuelta a todo tal y como lo conocemos y que rompa con las bases de la sociedad sobre las que nos sustentamos. 

Neal Cassady y Kerouac

Neal Cassady y Kerouac

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