LA BATALLA FRANCO-ALEMANA DE SEVILLA.

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Por: Cristian González

Las Copas Mundiales de Fútbol son posiblemente los eventos más relevantes del deporte rey. Partidos con atmósferas mágicas, jugadores que defienden el honor de sus países. En la edición de 1982 celebrada en España, franceses y alemanes disputaron un partido que quedará para siempre en la historia de los Mundiales.

Sevilla, 8 de julio. En un ambiente sofocante por el calor característico de la ciudad hispalense, las selecciones de Francia y Alemania se disputan en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán una plaza en la final del Mundial de 1982. El antagonismo franco-alemán, trasladado a un terreno de juego por segunda vez en la historia: la primera Francia había vencido por 6-3 a los germanos en el Mundial de Suecia 1958. Pero aquellas selecciones poco tenían que ver con las que se enfrentaron en tierras escandinavas 24 años antes. El fútbol francés se había recuperado tras una etapa de 15 años de declive con resultados decepcionantes, mientras que el alemán había tenido en la década de los 70 uno de sus periodos más gloriosos y llegaba a España tras proclamarse campeona de Europa en el año 1980.

La selección francesa contaba en aquella cita con jugadores de gran calidad como Michel Platini, Jean Tigana o Alain Giresse y con un genio en el banquillo: Michel Hidalgo. Llegaba a la cita en Sevilla tras ganar sus dos partidos de la segunda fase a Austria e Irlanda del Norte. El siempre potente combinado alemán llegaba con jugadores como Magath, Rummenige, el portero Schumacher,Littbarski o Breitner como grandes figuras. En la segunda ronda, Alemania había eliminado a la anfitriona España y a los ingleses. Dos de las mejores selecciones de esa cita se encontraban en semifinales con un billete para la gran final en liza.

Aquella noche de julio, Alemania comenzó el encuentro dominando e imponiendo un ritmo alto. Habían tenido un día más de descanso desde su último partido y se les notaba más frescos de piernas que a los galos. Rápidamente los germanos se adelantaron en el marcador merced a un gol de Littbarski y el escenario pintaba mal para los galos: Alemania dominaba y además con el marcador a favor. Sin embargo, el equipo comandado por Michel Platini se rehizo y más por empuje que por juego consiguió un penalty a favor cometido sobre Genghini. El propio Platini, tras besar el esférico antes de lanzar, logró batir al meta Schumacher y ponía las tablas en el marcador del Sánchez Pizjuán. Minuto 27 y con el empate, el partido se volvía áspero, duro, igualado, en consonancia con lo que se jugaban. Con este panorama se llegaba al descanso y todo hacía presagiar que el partido sería largo.

A los pocos minutos del comienzo de la segunda mitad, se produjo una de las jugadas más conocidas y violentas de la historia no sólo de los mundiales, sino también de la del fútbol. Toque largo y alto de Michel Platini para Patrick Battiston, que encara al meta Schumacher y llega antes a golpear la pelota. El alemán llega tardísimo y propina un fuerte golpe al delantero galo en la cabeza con la cadera. Las consecuencias del encontronazo fueron fatales para Battiston : conmoción cerebral, vértebras dañadas y algún que otro diente perdido. A pesar del evidente golpe, el portero de la selección alemana no fue ni siquiera amonestado y siguió jugando. Tras esta jugada, muchos aficionados del mundo del deporte rey señalaron y recriminaron la acción al alemán, que tiempo después denunciaba las consecuencias de aquella jugada: “Fui el enemigo público número uno. Recibí amenazas de muerte, tuve guardaespaldas, amenazaron con secuestrar a mis hijos y matarlos”.

Fußball-Weltmeisterschaft - Spanien 1982

 

El segundo tiempo transcurrió sin que hubiese mucho destacable en lo que a fútbol se refiere. Fueron unos minutos tensos, de juego duro y bastante igualdad, algo entendible teniendo en cuenta lo mucho que estaba en liza. Había cierto miedo a perder, lo que condicionaba el juego de ambos conjuntos. Por ello, se terminó llegando a la prórroga. Un tiempo extra que es sin duda jamás será olvidada por los espectadores que la presenciaron con sus propios ojos. Una oda al fútbol, a lo grande y loco que puede llegar a ser este deporte, que demostró que hasta el último segundo del último minuto todo puede cambiar.

El conjunto de Michel Hidalgo comenzó la prórroga con fuerza, atacando, dando la sensación de estar más enteros que los alemanes. Este inicio propició en el minuto 3 del tiempo extra que los franceses se adelantaran en el marcador merced a un tanto de Marius Trésor. Los galos daban un gran paso hacia la final. Paso que se convertiría en un paso de gigante cuando en el minuto 98 el genial Alain Giresse aumentaba la ventaja francesa anotando el tercero. Todo hacía suponer que Francia se vería las caras con los italianos por hacerse con el trono mundial del fútbol. Sin embargo, como tantas veces se ha demostrado en la historia del fútbol, un resultado no se puede dar por hecho hasta el pitido final, más aún contra Alemania. Antes del descanso de la prórroga, Rummenigge recortaba distancias batiendo al meta francés Ettori. El segundo periodo del tiempo extra se convirtió en un asedio alemán al marco galo buscando el gol que les diera el empate y forzase la tanda de penalties. Ese tanto llegó en el 108, obra de Klaus Fischer. La prórroga finalizó con empate a 3 y Alemania lo había hecho, había resucitado de entre los muertos para forzar una tanda de penalties que concluiría con un partido impresionante. Igualados a 4 en la tanda de penas máximas, le llegó el turno al defensor francés Maxime Bossis, al que el meta Schumacher adivinó la intención y atajó su disparo. El alemán Horst Hrubesch fue el encargado de cerrar la magnífica noche para Alemania Federal anotando el tiro ganador. Los germanos estallaron de alegría, los franceses se consumieron en lágrimas. Lo tuvieron a tiro.

alemania
Francia y Alemania se citarían cuatro años más tarde en la misma ronda del mismo torneo pero esta vez en México. Los alemanes se impusieron con mucha más facilidad que en España y ganaron por 2-0 . Este fue el último precedente hasta este año, cuando franceses y alemanes reediten su rivalidad en Brasil 2014 por una plaza en semifinales. Unos buscando revancha y otros con la intención de continúar con las victorias del pasado frente a los galos. Lo que es difícil es que el partido en tierras brasileñas llegue al nivel del disputado hace 32 años en Sevilla. Y es que como declaró Platini, capitán de aquella selección de Francia: “Lo que sucedió esa noche encapsula todos los sentimientos de la vida misma, ninguna película podría recuperar tantas contradicciones y emociones, fue muy fuerte, fue fabuloso.”

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