Blaszczykowski, estrella sin infancia

Poland v Hungary - International Friendly

Por: Cristian González

Czestochowa, Polonia, año 1996. Una fría tarde, un niño de once años regresa a su casa con su hermano sin saber que su vida va a cambiar para siempre unos instantes después. El pequeño Jakub y su hermano David llegan al hogar familiar de los Błaszczykowski, dónde presencian una escena horrible, espantosa, que les marcaría para el resto de sus días. El panorama que encontraron los hermanos fue el de una fuerte discusión conyugal que acabaría en tragedia. El padre de familia acabó con la vida de la progenitora de Błaszczykowski a puñaladas. Brutal.  La vida del pequeño “Kuba” pegaba un inesperado giro de ciento ochenta grados. Se encerró en su cuarto y se impuso un voto de silencio que duraría días. Ya nunca nada sería igual. A la tierna edad de once años, Błaszczykowski quedaba huérfano de madre y también de padre, quien fue condenado a quince años de prisión por la justicia polaca. Su abuela sería entonces la encargada de criarle tanto a él como a su hermano.



Por aquel entonces, Kuba daba sus primeros pasos como futbolista en el equipo de sus localidad natal, el Czestochowa. Sin embargo, debido al horripilante suceso, había perdido la ilusión por jugar al fútbol. Su gran ilusión era llegar a ser jugador internacional con la selección absoluta de Polonia, pero la dura experiencia sufrida hizo que este sueño se tambalease. Fue uno de sus tíos, Jerzy Brzeczek, que era jugador profesional e internacional por Polonia, quién lograría persuadir al pequeño Jakub para que volviese a calzarse las botas.

En mayo de 2012, falleció Zygmunt. su padre. A pesar de no haber mantenido relación alguna con él desde la barbarie ocurrida doce años atrás, tanto Jakub como su hermano acudieron a su funeral. Un último adiós al hombre que les dio la vida, pero a la par les arrebató una parte vital de ella. Pasaron muchos años hasta que Kuba se decidió a hablar ante los medios abiertamente de ese oscuro episodio. Sus declaraciones sobre el tema son impactantes: “Nunca voy a entender qué pasó. Siempre me voy a preguntar ´¿por qué?´. Hasta el final de mi vida voy a tener que vivir con esto”o “Ahora lo pienso incluso con más frecuencia ´no tengo padres´. Luego me hice más resistente a las tragedias; he perdido todo, lo más importante” son algunas de las frases pronunciadas por él mismo en referencia al asunto.

Sin duda, el carácter y la personalidad de cualquier persona se ve irremediablemente condicionado por las vivencias, y más por las que se producen en una etapa vital como es la infancia.  Las terribles experiencias vividas por Błaszczykowski están plasmadas en su carácter en el terreno de juego.  Su carácter sin duda se endureció, pues se vio obligado a madurar a marchas forzadas. Actualmente es un jugador y una persona fuerte. Semblante duro y carácter frío. Rabia pura cuando marca un gol, seguramente recordando las adversidades que ha tenido que  superar para llegar a disfrutar esos momentos de gozo, de felicidad, de éxito.

Esta espeluznante historia no sólo sirve para conocer las duras vivencias que ha sufrido el jugador polaco. También tiene valor para darse cuenta de lo bueno e importante que puede llegar a ser el deporte para superar adversidades. Una vía de escape de los problemas sana y beneficiosa, a diferencia de otras en las que desgraciadamente caen otras personas en situaciones similares . Sirva como ejemplo Błaszczykowski de que por muy duro que la vida golee, siempre existe una salida. Él la encontró en el fútbol, la gran pasión de su vida.

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