ÁLVARO VALVERDE, POETA TUSQUETS: “NUNCA HE LEÍDO PARA ENTRETENERME” (ENTREVISTA)

Álvaro Valverde   Por: José M. Sánchez Moro.  

Álvaro Valverde nace en Plasencia (Cáceres, Extremadura) en 1959. Tras la aparición de “Territorios”, el que fuera su primer poemario, ha volcado todos sus esfuerzos en la industria literaria. Fundador junto a Diego Doncel y Ángel Campos Pámpano de la revista a dos lenguas “Espacio/Espaço” por la que pasaron escritores como Goytisolo o Saramago, fue director de la Editora Regional Extremadura entre 2005 y 2008. Ha sido incluido –con tres poemarios- en la Colección de Textos Sagrados de Tusquets Editores y fue presidente de la Asociación de Escritores Extremeños.

 

El crítico.

P- Hace unos meses Álvaro Valverde se estrenó como crítico literario de poesía en el suplemento de ABC. Fernando Aramburu lo celebró desde su cuenta de Twitter, también Rivero Taravillo… ¿cómo sobrevivir haciendo crítica literaria entre el discurso técnico y la mera tasación?

Uno seguirá haciendo lo de siempre, lo habitual en el blog (y en algunas revistas), esto es, comentar por escrito, de la mejor y más clara manera posible, mis impresiones de lector, sin otra pretensión que las de animar a otros a leer tal o cual libro.

P- A la hora de escoger una obra a estudiar, Álvaro Valverde, ¿se rige por la casa editora, la recomendación de un suplemento, revista o cualquier otro elemento, a su criterio, autorizado? En ese caso, ¿cuáles?

Por ahora, gozó de gran libertad de elección. Con todo, formo parte de un excelente equipo y acepto sugerencias.

Me llegan muchos libros, algunos de autores desconocidos para mí. Leo, calibro y decido. Siempre tengo en cuenta el criterio de pluralidad. De autores, de colecciones, de generaciones, etc. Para mí es algo normal, soy un lector con criterio, o eso creo, pero ecléctico.

P- Desde la posición de un crítico literario o estudioso, ¿qué distancia al bestsellerismo de la obra de decididas pretensiones literarias?

Un abismo. No hay más que ver algunos de los últimos premios planetarios concedidos (y no me refiero al Biblioteca Breve). Soy un lector raro, lo reconozco, que lee poca novela y nunca, lo que se dice jamás, un libro de éxito o un bestseller. Ni siquiera El tiempo entre costuras. No es un mérito, pero sí una realidad. Hay demasiado que leer como para perder el tiempo en según qué historias. Que son todo menos literatura, seguramente. Por lo demás, nunca he leído para entretenerme.

 

El poeta.

P- A todo escritor lo hace otro escritor. ¿Qué poetas, desde un discurso técnico, dieron pulso a Álvaro Valverde?

La lista sería demasiado larga. Por acortar, y ciñéndome a nuestro idioma y a los muertos, digamos que Cernuda, Borges, Machado (don Antonio), Valente, Vinyoli, Aníbal Núñez… En lo teórico propiamente dicho, no puedo olvidar a Octavio Paz y sus luminosos ensayos.

P- ¿Álvaro Valverde se encuentra más cómodo agrupado con Santiago Castelo y Jesús Delgado Valhondo o entre los componentes de la colección de Textos Sagrados de Tusquets Editores con Ángel González, por ejemplo?

Castelo y Valhondo son dos de los escasos poetas extremeños de los que uno podía echar mano cuando empezaba. Por aquello del paisanaje, digo. El panorama era desolador. Y ellos muy dignos. En cuanto a los poetas de la colección donde uno ha publicado sus tres últimos libros, qué puedo decir. No en vano es una de las más acreditadas de la poesía española de este y del otro lado del Atlántico.  Con todos me siento cómodo, en la mejor compañía.

P- Si mira a su obra, desde el discurso técnico, reniega de algún período creativo, diferencia etapas, observa puntos de mayor maduración poética…

Sería en vano. Lo escrito… Uno va cambiando y sus versos también. Al menos hasta cierto punto. No soy de los que en cada libro es un poeta distinto. Para ese ejercicio de prestidigitación (o de impostura) no estoy dotado. Serio que es uno.

Es verdad que con mi primer libro, Territorio, que cumplirá pronto treinta años, mantengo desde hace tiempo una relación difícil. Todo lo que he venido diciendo estaba esbozado ahí, pero no creo que acertara con el tono. Eso sí, gracias a él, todavía se me señala como miembro de número de la presunta cofradía del Santo Silencio, lo que no deja de ser llamativo.

Es posible que a partir de Una oculta razón encontrara mi voz definitiva.

 

El editor.

P- Álvaro Valverde dirigió la Editora Regional de Extremadura. Fuera de la Comunidad Autonómica, ¿qué papel juega para dar a conocer a autores extremeños? ¿Qué métodos sigue en este proceso y qué logros ha conseguido?

Fue nuestro buque insignia, elogiada por todos; en especial, fuera. A ningún escritor extremeño le importaba entregar algún original, aunque tuviera otro editor, y no pocos estaban deseando que sus libros formaran parte de ese catálogo, que, por cierto, es lo que justifica de sobras su prestigio. Son pocos, de hecho, los autores de Extremadura o vinculados a ella, dignos de tal nombre, que no figuren en él. Y todo se hizo con la debida naturalidad. Libros bien hechos, sobrios y elegantes. Pero eso es el pasado, ahora…

P- ¿Con qué ojos mira el hecho de que la mayor parte de editoriales que consagran se encuentren en Catalunya (Seix Barral, Tusquets…)? ¿Lo atribuye a temas económicos o a la abundancia de población lectora? En esta línea, se puede relacionar su trabajo al frente del “Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura”…

Forma parte de la tradición, la de la industria editorial catalana. En los últimos años, como casi todo, esa industria se ha descentralizado bastante. Han surgido pequeñas, interesante editoriales ubicadas en Palma o en Cáceres. Periféricas. A pesar de eso, las editoriales catalanas siguen al frente, como el todopoderoso Grupo Planeta.

Es cierto que la cultura lectora en Cataluña es mayor que en otras partes de España. Tenían centros educativos, bibliotecas, escritores… Tradición lectora, vamos. Todo lo que a otros, como a los extremeños, nos faltaba. Hasta los ochenta, esto era un erial. Por eso, después de construir bibliotecas en todos los pueblos y ciudades de la región, se puso en marcha, de la mano de la Junta de Extremadura y su Consejería de Cultura (con Paco Muñoz al frente), el Plan de Fomento de la Lectura. Se trataba de crear lectores, sí. Desde abajo (para eso firmamos el Pacto por la Lectura) y por distintos medios (a través de la prensa, por ejemplo). No fue la única medida que se adoptó para que figuráramos de una vez en el mapa, pero sí la más ambiciosa y efectiva.

P- ¿Cómo recibe la entrada de escritores colombianos en la editora? Adalberto Agudelo Duque, Antonio María Florez (relativamente, dado su origen dombenitense) u Octavio Escobar…

Tenía claro que, lo mismo que se había abierto en la Editora, con Fernando Pérez, una línea portuguesa (Peixoto), debía impulsar otra hispanoamericana. Un  diálogo, el ultramarino, que uno siempre ha mantenido. Seguí contando con Antonio Sáez como asesor de aquélla e invité a Antonio María Flórez, viejo amigo bien informado, a sugerir nombres para ésta. Así empezamos. Otro proyecto que terminó tras la marcha de Luis Sáez.

Anuncios