El contador de historias de Nueva Jersey: Born To Run

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Por: Marta R. Vicedo

Todos tenemos ese artista, esa canción, ese álbum que nos marcó. Sí, ese mismo en el que estáis pensando. Yo debía tener unos 10 años la primera vez que escuché (sin tener ni idea de qué era) Born To Run. A medida que pasaban los años, crecía mi curiosidad por saber quién era el chico de la guitarra que aparecía sonriendo en la portada. Lo que no descubriría hasta al cabo de un tiempo es que ese disco tiene una historia que viene de atrás, muy atrás. De 1975, concretamente…

1975: un año de cambios. Tras 20 años de conflicto, terminaba la guerra de Vietnam con la rendición incondicional de Estados Unidos. En España, tras la muerte de Franco, comenzaba la Transición, una nueva etapa de cambio y convulsión. Mientras Niki Lauda se proclamaba campeón de la Fórmula 1 y en los cines de todo el mundo Spielberg triunfaba con Tiburón, en las pistas de baile triunfaba Waterloo, que dio la victoria de Eurovisión a los suecos ABBA.

En medio de toda esta vorágine, un joven músico americano con dos ambiciosos pero poco exitosos álbumes de estudio a sus espaldas logra publicar el que sería el disco que catapultaría una de las carreras musicales más prometedoras de la historia. Con solo 26 años, Bruce Springsteen, logró captar en ocho temas toda la esencia del sueño americano, enamorando tanto a la crítica como al público, quienes lo habían ignorado durante el duro inicio que supuso la publicación de sus dos anteriores trabajos, Greetings from Asbury Park, N.J y The Wild, The Innocent, and the E Street Shuffle.

Born To Run, fue alabado por la crítica y logró cimentar en cuestión de semanas la reputación de Springsteen y compensar el escaso éxito comercial que había cosechado en el pasado.

The Boss dio voz a una generación entera de jóvenes que sufrieron el desencanto por culpa de la crisis de 1973 que se cernía sobre el mundo occidental a causa del petróleo y una juventud furiosa con el gobierno estadounidense que no cesaba la cruel guerra que estaba librando en Vietnam. Este tercer álbum de Springsteen está lleno de optimismo y supone el principio y el fin de una etapa antes de pasar a escribir canciones más sombrías y sensibles con un claro trasfondo político (Darkness On The Edge Of Town) donde da a conocer, a diferencia de en Born To Run, la cara amarga del sueño americano.

Pero Born To Run es mucho más que el éxito y el principio de un mito. Born To Run es una historia en cada canción, y es que nadie cuenta historias como lo hace Bruce.

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Thunder Road

Esta canción de amor en toda regla, que en su primera versión iba a llamarse Wings For Wheels, empieza con el piano y la armónica como protagonistas. Es uno de esos temas que no sabes muy bien con qué quedarte de él, si con la música o la letra. Y es que Thunder Road tiene una estructura narrativa. La historia de amor con Mary avanza rápidamente y la melodía evoca a juventud, a una carretera que cruza el desierto de Arizona. Thunder Road empieza como un amanecer y la canción va cogiendo fuerza a medida que avanza el día, para llegar a la noche cuando termina con ese increíble solo de saxo cortesía de Clarence Clemons.

Tenth Avenue Freeze-Out

Imagen4Este tema, una vez más iniciado con una parte instrumental y el piano como base, sirve para introducir a la E Street Band en la mayoría de directos. Con referencias al fallecido Clarence Clemons (When the change was made uptown and the Big Man joined the band…) escuchamos como va formándose la banda, poco a poco, a lo largo de la canción. Otro de los personajes que aparecen es Bad Scooter, quien no es más que un pseudónimo del propio Bruce Springsteen.

Night

Aquí un joven Bruce le hace su particular homenaje a The Doors introduciendo en varias estrofas ese mítico break on through. La noche cobra protagonismo en muchas de las canciones de Born To Run, representando el momento perfecto de la huida y la evasión. Una de las favoritas la de E Street Band, ya que da mucho juego y Gary Tallent puede lucirse con el bajo. Esta vez Night nos habla de un peón, un obrero (blue collar worker) que por las noches, harto del duro trabajo coge su coche y encuentra la felicidad en la autopista donde pasa las madrugadas en busca de carreras y del amor que un día perdió. Las canciones del cuarto álbum de Springsteen, Darkness On The Edge Of Town, seguirán esta línea con gente de clase obrera como protagonistas.

Backstreets

En ocasiones, se ha especulado acerca de la letra de Backstreets, donde la ambigüedad del nombre Terry (Me and Terry became friends) hace que muchos piensen que aquí Springsteen canta una fábula de defensa a la libertad sexual. Una vez más, con referencias a Nueva Jersey, los protagonistas se esconden en los callejones mientras la voz desgarrada de Bruce se funde con Roy Bittan al piano.

Born To Run

“Esta ciudad está llena de perdedores, yo me largo para ganar”

Sin duda un momento clave en todos los concierto del Boss, que empieza fuerte. Llevó 6 meses de trabajo grabar esta joya y según confesó el propio Bruce recientemente, millones de arreglos fueron desechados. Una vez más nos encontramos con esa historia, ese cuento que se desarrolla entre la primera y la última nota. Y una vez más trata sobre amor, (esta vez con Wendy) huidas y escapar. La letra nos deja, al igual que en Thunder Road, estrofas míticas y los riffs de guitarra nos invitan a correr y huir con nuestra o nuestro Wendy particular. Born To Run es una de esas canciones irrepetibles que, aunque alguien lo intentase con todas sus fuerzas, nunca podría volver a componerse. Las autoridades de Nueva Jersey consideraron en una ocasión que fuese el himno del estado ya que existen numerosas referencias como Highway 9 o Amusements Park, pero aunque la propuesta no saliese adelante, Born To Run ha logrado convertirse en uno de los himnos del rock.

She’s The One

Lo típico: mujer atractiva y de corazón de hierro que juega con el que da voz a la canción. Bruce escribió She’s The One sólo para escuchar a Clarence Clemons por primera vez y ver como se desenvolvía. No tenía pensado meterla en Born To Run siquiera. Más tarde, con esos ritmos muy a lo Buddy Holly, se convirtió en uno de los temas más optimistas y movidos del álbum y una de las canciones más conocidas del Boss.

Imagen5Meeting Across The River

El puente entre She’s The One y Jungleland. La trompeta nos introduce en una atmósfera oscura, que junto al piano, nos transmite la sensación de estar en una película de cine negro. Una vez más, al igual que en Jungleland, el río Hudson que une Nueva York con Nueva Jersey es el escenario de la historia. Un criminal de poca monta necesita la ayuda de su amigo Eddie, para poder cruzar el George Washington Bridge y encontrarse con un hombre al otro lado del río. El objetivo es zanjar un asunto cuanto menos sucio, y demostrarle a su chica, Cherry, que no es un fracasado. El final es abierto, sin que podamos averiguar nunca si el protagonista llevó a cabo o no el negocio. Existe incluso un libro que recoge una selección de relato inspirados en esta canción de Springsteen.

Jungleland

Otra reina de los directos y del disco. Jungleland. Esta vez somos testigos del romance entre The Rat y la chica descalza (Barefoot girl). Springsteen, introducido por un suave violín, nos presenta una panorámica de la vida de los criminales del río Hudson y un incidente con la policía en el que Rat se ve metido. El solo de guitarra da paso a la insignificante muerte de Rat que es descrita por un solo mágico de saxo de nada más y nada menos que 3 minutos interpretado, como no, por The Big Man.

Born To Run, un clásico imprescindible con miles de historias dentro. Un clásico congelado en 1975, por el que no pasan los años.

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