Juan Torres López: “Hay que superar viejas formas de hacer política” (Entrevista)

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Por M. Escribano

Aprovechando su visita a la Universidad Carlos III de Madrid, la semana pasada entrevistamos a Juan Torres López. Catedrático de Economía en la Universidad de Sevilla, miembro del Consejo Científico de ATTAC, autor de numerosos libros especializados y de divulgación y, según su propia definición, “militante no afiliado”, Torres López también destaca por ser una de las personalidades que mejor está explicando la actual crisis económica y política. Con él hablamos de recesión, desempleo, el mundo de trabajo, la posible candidatura unitaria a las elecciones europeas, y más.

Desde hace meses, escuchamos al Gobierno, pero también a grandes empresas y bancos, como el Santander, anunciar que estamos saliendo de la recesión, ¿es esto cierto?

Lo que en realidad ha ocurrido es que muy pocos indicadores han mejorado. La actividad industrial, la actividad incluso del sector servicios, no están mejorando. El desempleo a pesar de los datos que canta el gobierno está en una situación muy negativa, porque lo que está ocurriendo es que la población activa disminuye porque la gente se desanima.

Por lo tanto, creo que hay que ser muy triunfalista para creer realmente que estamos en una situación positiva. Están entrando capitales, hay cierta mejoría en algún sector… Pero no creo que sea el resultado de una mejora generalizada de la actividad económica. Además, es incluso significativo que ni el consumo, ni la inversión, ni siquiera las exportaciones están tirando de la economía, sólo el poco gasto público que está manteniendo el Gobierno.

Uno de los indicadores que más se suele utilizar para decir que estamos saliendo de la recesión es la reducción de la tasa de desempleo. Con las reformas laborales de PSOE y PP, el se está creando un tipo concreto de empleo… ¿Son estos ajustes momentáneos o nos acercan a un nuevo modelo de sociedad?

No creo que sea posible volver a la situación anterior, de una economía dirigida por el sector inmobiliario, porque creo que es insostenible. Lo que está ocurriendo es que se siguen destruyendo puestos de trabajo: la gente se desanima o bien se va a buscar trabajo al extranjero, o bien vuelve a sus países, en el caso de los inmigrantes. Por lo tanto, creo que estamos viviendo todavía un deterioro muy grande del mercado laboral.

Estamos viendo que se están sentando las bases para que las cosas sean de otra manera: un trabajo a tiempo parcial muy extendido, muy precario, contratos prácticamente sin horas, sin compromisos por parte del empresario… Y eso, efectivamente, es entrar en una nueva de civilización laboral de trabajadores sin derechos y que creo que además va a llevar consigo una pérdida de efectividad y eficiencia económica muy grande, no solamente de bienestar.

Ante este panorama, parte de la sociedad española ha comenzado a participar en diversas organizaciones para hacer frente a estas políticas neoliberales. Una de las organizaciones que más está dando que hablar es Podemos, encabezada por el profesor de la UCM Pablo Iglesias, y con la que usted colaboró hace unos días en su presentación en Sevilla, ¿qué futuro le augura a esta iniciativa?

Bueno, yo vi que un grupo de personas había hecho una propuesta de celebrar elecciones primarias abiertas, que a mí me parece muy importante e interesante. Creo que puede movilizar a la gente y abrir la puerta a la ciudadanía hacia otras opciones diferentes a las que protagonizan a los partidos políticos tradicionales, que tienen cada vez menos atractivo para la población, y lo he apoyado. Como apoyo cualquier medida que se oriente o se encamine a lograr una mayoría ciudadana amplia, porque creo que eso sólo va a ser posible con este tipo de mayoría, no con 12, 13 o 15% de los votos, que ya hemos visto que es insuficiente.

¿Y queda sitio para la Izquierda Unida actual?

No creo que sea un problema de fuerzas tradicionales, de fuerzas viejas. Creo que hace falta otro tipo de mayoría social: en España se declara de izquierdas el 9% de la población. Por lo tanto, está claro que una opción que solamente sea de izquierdas va a tener como mucho eso: el 9, el 10 o el 12 %. Hace falta otra cosa. Hace falta una mayoría social diferente, porque lo que se ha puesto en cuestión y lo que está en crisis, no es una cuestión que tenga que ver con una pugna ideológica. Hace falta otro tipo de opción política, superar viejas formas de hacer política y de representación. O se va a otra opción, o a otro tipo de candidaturas y de respuesta, o nos vamos a quedar en lo mismo.

¿Tiene previsto comprometerse con algún partido o movimiento para las próximas elecciones?

Bueno, yo creo que soy una persona bastante comprometida, me considero un “militante no afiliado”. Voy a apoyar todo lo que sea trabajar por una unidad ciudadana, por una mayoría social. Desde luego, no voy a estar en ninguna candidatura. Al menos, en puesto de salida. Quizá se me ocurriría ir el último, o el penúltimo. Quienes me conocen saben que en las últimas elecciones se me ofreció ser diputado –y habría salido-, y no acepté. No por nada, sino porque creo que puedo ser más útil en otras tareas, y también, porqué no decirlo, porque llega un momento en la vida en el que uno tiene que estar donde mejor sirva.

El debate entorno a la presentación de una candidatura unitaria surge de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de mayo. El profesor Vicenç Navarro escribió hace unas semanas un artículo en el que destacaba la dificultad de cambiar desde dentro una institución que había sido creada por las oligarquías alemana y francesa, ¿usted cree que puede cambiarse desde dentro la Unión Europea actual o que habría que crear algo nuevo?

No creo que las cosas funcionen así. Una noche no se acaba todo, y al día siguiente aparece todo nuevo. Los cambios son mucho más sutiles. Creo que la Europa actual, tal y como está creada, desde luego no sirve. Es una Europa concebida para los grandes grupos de poder, los grandes grupos financieros, y va a ser muy difícil que en este entorno podamos sacar cosas que beneficien a la ciudadanía y que generen bienestar.

Hace falta una vuelta de hoja bien importante, muy radical, con mucha profundidad. Estamos viendo que no es una cosa o dos lo que esté fallando, sino que está fallando la ética que mueve a las políticas, a las instituciones, la forma de representar, la pérdida de democracia, una modela única mal diseñada… Por lo tanto, creo que hace falta cambiar muchas cosas.

¿Por dónde hay que empezar a cambiar?

Hay que empezar a cambiar por donde se pueda, por cualquier sitio. Por ejemplo, por nuestro comportamiento personal: organizarnos, llegar a la gente, hablar con esa gente, crear fuerzas políticas unitarias, generar un discurso nuevo. Hay que empezar por mostrar a la sociedad que somos más. Hay que ir unidos, generar mayorías, difundir alternativas. Hay que empezar por todos sitios, no creo que haya una cosa por dónde empezar.

En esta coyuntura, muchos autores han optados por rescatar la figura de Marx y su análisis de la sociedad capitalista, ¿cree que el marxismo sigue vigente a día de hoy?

A mí me parece una evidencia. Cualquier pensador que haya mostrado que tiene ideas propias que explican la realidad, debe ser utilizado. Lo que me parece absurdo es pensar que sólo un pensador es el que ha dado con la clave para descubrir la verdad y saber analizar la sociedad. Eso es otra cosa. Hemos visto cómo la experiencia y la evidencia empírica han demostrado que Marx llevaba razón en muchas cosas. Marx también tenía muchas limitaciones, algunos puntos de vista se han mostrado con el tiempo como muy negativos. Sobre todo para poner en marcha fuerzas políticas y hacer frente al capitalismo.

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